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EL
PERIODICO DE LAS COOPERATIVAS
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NOVIEMBRE DE 1999 |
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Sensible aumento de la globalización El
posible y casi seguro ingreso en un futuro inmediato, de China -el más
grande país comunista-, como miembro de la Organización
Mundial del Comercio -O.M.C.- que es el máximo club capitalista,
previos acuerdos comerciales que realizará con Estados Unidos
y la Unión Europea, constituye una seria amenaza para América
latina, y por lo tanto, para nuestro país.
El ingreso a nuestro país de productos de diferentes naturaleza y tecnología a precios irrisorios, como así también partes componentes de computadoras; equipos musicales; aparatos de telecomunicaciones; es decir desde perchas y ositos peluche hasta la más sofisticada producción electrónica, ya se comercializa en nuestro mercado una amplia gama de productos chinos. Su incorporación a la O.M.C. puede despertar la idea de que se abrirá un interesante mercado de 1.200 millones de habitantes para las exportaciones de nuestro país. Sin embargo, considero que es mucho mayor la amenaza de la importación masiva de sus productos, que las posibilidades que tiene la industria local de abastecer a semejante mercado. Esto último está basado en que los salarios de los trabajadores chinos son ínfimos; que además tienen una industria muy desarrollada, contra un alto costo de producción argentino, aún con salarios que siguen bajando paulatinamente. Y en este sentido, el mayor deterioro lo sufrirán los trabajadores, pues para poder competir, generalmente la variable de ajuste es el salario, por lo que no es nada halagüeña la perspectiva de este hecho histórico para la humanidad de nuestro mundo globalizado. Además, y como ejemplo, está previsto que los chinos solamente permitirán que ingresen capitales a las empresas chinas de telecomunicaciones que les permita controlar un máximo del 49 % de su capital, lo que les asegura el mantenimiento en sus manos del control de las mismas. Es cierto que las telecomunicaciones han sido históricamente un sector muy sensible en China debido a la seguridad nacional. Pero en otras actividades posibilitará la radicación de capitales extranjeros para la producción de bienes a muy bajos costos, debido a la baja incidencia de la mano de obra y eso provocará una mayor competencia con las industrias y los productores locales de todo el mundo. En nuestro caso, se agravará sensiblemente la posibilidad de recuperación del nivel de vida de los trabajadores, por nuestra condición de miembros de la O.M.C., que facilita el ingreso de productos extranjeros con la comprobada expulsión de mano de obra del mercado laboral. No es ninguna novedad que la reducción del poder adquisitivo de los trabajadores incide directamente en las empresas, entre las que se encuentran las cooperativas, por lo que habrá que analizar rápida y profundamente el nuevo escenario que se nos presentará en el año 2000, para adoptar las medidas adecuadas que posibiliten el menor impacto negativo posible. Por supuesto que los impulsores del ingreso de China a la O.M.C., repiten una vez más que "la apertura del mercado chino representa una oportunidad interesante para los países latinoamericanos exportadores de productos industriales y agrícolas, porque -agregan-, deberían beneficiarse con dicha apertura". Los datos históricos no expresan lo mismo. En el primer semestre de este año, China absorbió el 1,6 % de las exportaciones latinoamericanas y destinó el 2,3 % de sus exportaciones a esta región, es decir que el saldo fue a su favor. Con su ingreso a la O.M.C., se le abren las puertas de la importación en los países miembros en condiciones ultra ventajosas para los capitales extranjeros que obtienen el 40 % de rebaja en los aranceles de importación, lo que junto al bajo valor de los bienes, les otorga una ventaja competitiva ante la cual es prácticamente imposible colocar la producción local. No cabe duda de que la estrategia china y de la O.M.C., agravarán notablemente la competitividad. Y concordante con la política de este organismo, se beneficiarán solamente los grandes capitales internacionales concentrados, en detrimento del 80 % de la población que es la de menores ingresos. Estimo que ante amenazas tan enormes y concretas, los argentinos en general y los dirigentes cooperativistas en particular, van a tener que destinar la mayor parte de su tiempo a la elaboración de planes estratégicos que les permitan a las cooperativas tomar medidas preventivas en salvaguarda de la noble misión que siempre han cumplido a favor de la comunidad. Los permanentes cambios a los que debemos hacer el esfuerzo de acostumbrarnos, requieren mucho más que una simple adaptación, lo que implica el apoyo al desarrollo de la globalización, ahora, por la enorme dimensión de los cambios que se avecinan, exigen que nuestra reacción sea rápida, concreta y eficaz, para proteger a uno de los pocos sistemas asociativos que quedan como esperanza para obtener beneficios sociales: las Cooperativas. La "globalización económica: el cuento occidental de fin de siglo" progresivamente va degradando el nivel de vida de la mayoría de la población y no vacila en lesionar su dignidad. Tenemos que actuar rápido para evitar daños mayores. |
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