EL PERIODICO DE LAS COOPERATIVAS

MARZO DE 1999


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OPINION
Dr. LUIS VALLADARES


Presencia de los Consejeros

     Suele mencionarse en nuestra sociedad que "el ojo del amo, engorda al ganado".
     Lo que nació como una metáfora referida a la necesaria atención que requiere toda actividad para que sea exitosa, muchas veces se cumple.
     El citado concepto, cuando está instalado en las Cooperativas, nos muestra a entidades pujantes, en constante crecimiento, con actividades diversas, que en la mayoría de los casos son de la más variada naturaleza, pero siempre pensadas para beneficiar a los asociados y a la comunidad.
     Por otra parte, suele ocurrir que por las actividad particular que desarrollan los Consejeros, van una vez por mes a la Cooperativa, y el Consejo de Administración se reúne para tomar conocimiento de "cómo andan las cosas", pero suele fallar el control de gestión. Es decir, ante determinadas situaciones o propuestas, se resuelve llevar a cabo las acciones conducentes al logro de los objetivos fijados, pero luego de haber transcurrido un tiempo, no se miden los resultados o ni siquiera se analiza si se llevó a cabo lo dispuesto. Es a esos casos a los que podemos referirnos con la expresión "el ojo del amo..." mencionada.
     Pues la delegación de funciones puede haber sido correcta. La disposición del responsable para ejecutarla, también. Pero pudo habérsele presentado alguna dificultad a quien tenía la obligación de ejecutar la decisión tomada y al encontrarse solo y no contar con el apoyo inmediato del Consejo de Administración, o de algún miembro del mismo, que tenga la debida representatividad y/o autoridad, el propósito de cumplir con la ejecución de la orden quedó en suspenso. Y esto es algo que ocurre con mucha frecuencia en las entidades en las que los miembros de los Consejos de Administración no concurren con la frecuencia necesaria. Que podríamos decir que no debiera ser menor a una o dos veces por semana.
     Es fundamental en la conducción de cualquier emprendimiento, que los máximos responsables ejerzan el control de lo actuado y lo hagan en base a un plan previo trazado, orientado al mejor desarrollo de la organización.
     Más necesario e importante es aún, en las Cooperativas, cuyos consejeros son elegidos por una asamblea de socios que delegan en ellos la facultad de administrar a la entidad.
     Muchas veces señalamos que la mayoría de los asociados de las cooperativas no se sienten socios de la misma. El caso más evidente se verifica en los socios de las Cooperativas de servicios públicos.
     No sea cosa que tal falta de identificación, ocurra también entre los mismos miembros del Consejo de Administración, porque entonces el problema es más grave todavía.
     Las dificultades para cumplir con el mandato recibido por la asamblea, por parte de algunos Consejeros, ya sea por falta de tiempo, por la distancia que los separa del lugar de su actividad principal con la Cooperativa, o simplemente porque priorizan su propia explotación, aún en el caso de haber contraído el compromiso de trabajar para la Cooperativa, ocasiona un gran perjuicio a las entidades.
     Es necesario que cuando una persona se postula en una lista para ocupar un cargo en el Consejo de Administración, lo haga con la convicción de que podrá cumplir con el compromiso que corresponde a tal decisión. La Cooperativa lo necesita. El gerente lo necesita y toda la comunidad de socios y terceros vinculados también lo necesitan.
     En los tiempos que estamos viviendo, es fundamental el fortalecimiento de las Cooperativas. Es cierto que existen innumerables ejemplos de buenas gestiones. De dedicación full-time de sus miembros.
     Pero convengamos que en la mayoría de los casos no es así.
     Y si pretendemos que el cooperativismo tenga presencia en la sociedad; ante los funcionarios que suelen decidir su destino, y ante los efectos negativos de sistemas económicos como el que se implementó en nuestro país, es imprescindible ponerse al frente de la Cooperativa en todo momento, porque ante cualquier instante de distracción, por pequeño que sea, siempre estará atenta la táctica y estrategia de quienes ambicionan ocupar el espacio que dejen las Cooperativas. Y que además, la población necesita que sea ocupado por las mismas.
     Suele decirse también y con mucha razón, que los espacios que uno deja, son ocupados por otros. No permitamos que los adversarios de la sociedad aprovechen la "distracción" de los cooperativistas para actuar ellos en beneficio propio.
     Porque si así sucede, permitiremos dejar desprotegidos a la mayor parte de la gente, que es uno de los puntales del cooperativismo.
     Pues los actos cooperativos, sabemos muy bien, que están y seguirán estando al servicio de la gente.      Solamente debemos edificar sobre la idea de ganar un poco más de espacio cada día que pasa. Y para eso, es esencial que los dirigentes se ocupen de hacerlo y cumplan con sus obligaciones.
     Mucho se ha oído hablar de integración. Pero mucho más debemos hacer dentro de nuestras cooperativas para fortalecerlas y por supuesto, después -o mañana mismo- ocuparnos de la unidad que es tan necesaria y eficaz para todo el cooperativismo. No debemos olvidarnos nunca que este sistema, es una de las pocas esperanzas que nos queda a los que no pertenecemos al 20 % de los que no tienen problemas económicos, y que formamos parte nada menos que del 80 % restante. El compromiso es muy grande. Cumplámoslo.