EL PERIODICO DE LAS COOPERATIVAS

MARZO DE 2000


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OPINION
Dr. LUIS VALLADARES


La Educación Cooperativa

     La esencia del cooperativismo que es la Cooperación, es uno de los aspectos que en cada una de las entidades es necesario fortalecer permanentemente. Tanto entre sus propios dirigentes, como entre todos los integrantes de la entidad.
     Esto no significa, que deba prescindirse de la capacitación técnica de conducción a nivel dirigencial, que es útil para que los dirigentes que tienen la responsabilidad de desempeñar cargos electivos, cuenten con las modernas herramientas de administración de empresas, de marketing, de comunicaciones, de manejo de personal y de todo aquello que necesita una buena organización para optimizar sus servicios a menores costos.
     Pero muchas veces ocurre, según el tamaño de la Cooperativa, que la tendencia que trae aparejado el crecimiento, es el alejamiento de los principios doctrinarios, para reemplazarlos por los paradigmas que señalan los caminos que hay que tomar en un mercado competitivo, que se caracteriza por su orientación hacia la formación de monopolios y oligopolios, pese a que se lo denomina de libre mercado. Parece que es libre pero no tanto, porque está reservado para que actúen exitosamente los grandes capitales concentrados, llevando a otros países la riqueza que generan aquí.
     Se habla tanto de la necesidad de ser competitivos, que muchas veces, sin darnos cuenta, cometemos el error de cuantificar todo mediante el rendimiento económico. Precisamente la competencia, que debiera ser utilizada para mejorar la calidad y el costo de los productos y servicios, a fuerza de ser tan reiterada, nos expone a aplicarla entre las personas. Si bien este concepto es válido para el ámbito deportivo, sea para medir el rendimiento individual o de equipos y sus habilidades, se opone al concepto de la cooperación, que significa unir esfuerzos para alcanzar un objetivo común a través de la ayuda mutua. Lo cual de ninguna manera debe prescindir de la eficiencia.
     Es por demás importante para el cooperativismo, que se cultive con mayor énfasis la cualidad de la cooperación, que la distingue de cualquier actividad lucrativa.
     Por otra parte, sería muy beneficioso para toda la comunidad, que las Cooperativas difundan esta característica, que es propia de nuestro sistema, y que fue la base principal del nacimiento del cooperativismo.
     Además se contrapone a las conductas que se han instalado en nuestra sociedad y que han nacido como consecuencia de la instrumentación del sistema económico vigente en nuestro país -por la destrucción de los valores sociales que impone- y seguramente se lograrán mejores resultados para el bien común, a la vez que un mejor posicionamiento de las Cooperativas.
     En el estado decadente de las prácticas de los valores éticos y morales, la ventaja que tienen las Cooperativas al cimentar toda su actividad en una doctrina clara, sencilla y de gran valor ético, pueden aportar con su ejemplo a toda la sociedad, la revalorización de las virtudes, pero que últimamente han sido lesionadas por las malas prácticas.
     Podemos afirmar que el cooperativismo, por todo lo que significa para el bien común, es uno de los sistemas más apropiados para iniciar el fortalecimiento de las conductas de los pueblos. En nuestro caso, el de los argentinos, la necesidad imperiosa de terminar con el avasallamiento que realiza el poder económico contra los derechos humanos, y por sobre todo de la protección social y dignidad de los hombres, seguramente el aporte que pueden agregar a los que ya realizan las cooperativas, revitalizará la confianza cuyo valor, también se ha deteriorado mucho en los últimos tiempos.
     La juventud es la que más necesita recibir ejemplos de grandeza. Los mayores, tenemos la obligación de dárselos. Pero no hay nada más efectivo, que hacerlo con hechos concretos, pues si bien la palabra es necesaria y muchas veces insustituible, debe estar acompañada por las acciones, pues de lo contrario las ideas o propuestas, suelen quedar como buenas intenciones.
     De nada sirve que promovamos la adopción del sistema cooperativo para resolver diferentes aspectos de la vida cotidiana, como el caso de uno de los más importantes: el trabajo, si no están las condiciones dadas para que el sistema cooperativo pueda generarlo.
     Sin embargo, si desde una Cooperativa en actividad, se planifican nuevas actividades para crear puestos de trabajo y se difunde en forma local y nacional esta acción, no cabe duda que el resultado tiene que ser exitoso. Porque la actividad que pueda crearse, se hará teniendo como base los principios cooperativos y fundamentalmente el sentimiento de la cooperación.
     Muy poco es lo que sabe la población en general, de lo que es, lo que ha hecho, lo que hace y lo que es capaz de hacer el cooperativismo. Ésta es una responsabilidad que ningún dirigente puede ignorar, más aún, por el bien del sistema, tiene la obligación de difundirlo y de promover con los medios que tenga disponibles, su enseñanza, para que más personas se beneficien.
     Entonces, a nuestra juventud se le podrán dar respuestas concretas y terminar con su decepción, como ocurre actualmente, que si no estudian no pueden trabajar y si estudian, en el mejor de los casos, tienen que renunciar a su especialidad para trabajar en algo de menor jerarquía y alejado totalmente de su vocación.
     Comencemos la recuperación económica y social. Con el cooperativismo es posible.