EL PERIODICO DE LAS COOPERATIVAS

JUNIO DE 2000


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OPINION
Dr. LUIS VALLADARES


La libertad de prensa

     "La libertad de prensa es tan justa como lo es la de pensar y de hablar, y es tan injusto oprimirla como lo sería el tener atados los entendimientos, las lenguas, las manos o los pies, a todos los ciudadanos.      Trátase de una facultad necesaria para la instrucción pública, para el mejor gobierno de la Nación y para su libertad civil es decir, para evitar la tiranía de cualquier gobierno". Hace más de 190 años que Mariano Moreno (1779-1811) elaboró esta definición sobre la libertad de prensa. Está claro que en aquellos tiempos la única manera de difundir las ideas públicamente y en forma masiva, era a través de los medios de prensa, es decir de la impresión de libros, periódicos y diarios.
     Hoy debemos hablar de la libertad de expresión por haberse incorporado los medios de comunicación electrónicos que transmiten la voz y la imagen, para la difusión pública de todo cuanto desea comunicar masivamente el ser humano. No obstante, la definición de Mariano Moreno no solamente tiene total vigencia, sino que no podría ser más completa.
     La libertad, en todo sentido, es uno de los derechos más sagrados que tenemos los seres humanos.      Pero la libertad de expresión, constituye un derecho irrenunciable al que nadie debiera poner en riesgo de ser ejercido.
     Cuando estudiaba periodismo, los más jóvenes, con ese desenfado típico de la juventud, solían preguntar mordazmente a quien tenían al frente de la cátedra con la responsabilidad de ejercer la docencia -tarea más insalubre aún, cuando los alumnos pretenden ser periodistas- si lo que estaba vigente era realmente ¿libertad de prensa o libertad de empresa?
     Naturalmente que la respuesta, según quien fuera el profesor, contiene aristas que no son muy cómodas de abordar. Y ello se debe a que ya en aquellos tiempos, no era facil ingresar a trabajar en un medio de comunicación masiva escrito. Entonces, mis compañeros de estudios, sostenían que si ellos trabajaban en cualquier medio, en realidad debían cumplir con la línea editorial del medio que los contratara. Lo cual, no admitían, puesto que a esas edades, generalmente los ideales políticos no coinciden precisamente con lo que representaban o defendían, en general, la mayor parte de los medios masivos. De tal modo que obviamente, la obligación de expresarse en un marco predeterminado, que generalmente no coincidía con sus ideales y menos aún con sus ideas políticas, no les permitiría publicar lo que ellos pensaban que debían expresar.
     Cuando el tiempo transcurre, y se han vivido muchos años desde aquellos tiempos, si bien se conservan inalterables los principios y valores que hemos adquirido a edad temprana, también sucede que nuestra forma de ver las cosas, es más realista y de alguna manera, ya no generamos resistencia hacia aquello que no compartimos y nos vamos nutriendo de otro tipo de ideas que nos permite ampliar nuestra comprensión, respetar la discrepancia, sin que ello, por supuesto nos modifique la esencia de nuestra forma de pensar.      Simplemente, comprendemos que debemos vivir entre personas que si bien no piensan todas de la misma manera que nosotros, al menos, ya no nos molesta el pluralismo ideológico. Más aún, creemos que es necesario. Pues sería terrible que existiera un pensamiento único.
     Por eso es que deben interesarnos todos los puntos de vista respecto de un mismo asunto. Ya que nos enriqueceremos intelectualmente. Por otra parte, habremos comprendido que no solamente no somos los dueños de la verdad, sino que la libertad que gozamos, en nuestra tarea, no es irrestricta ni tampoco nos asiste el derecho solamente a nosotros. El prójimo también lo tiene. Y es ahí donde estará ese límite a veces tan difícil de distinguir, pero tan necesario de respetar.
     Cuando todavía no nos han llegado los años de la madurez, muchas veces creemos que el mundo gira alrededor de nosotros. Luego, cuando los años nos han demostrado lo contrario, adquirimos una cuota de prudencia y sensatez, que nos ayuda mucho para llevar a cabo esta tarea tan hermosa como peligrosa si no se la maneja bien. Y expreso que adquirimos una cuota de prudencia y sensatez, porque si tuviésemos toda la prudencia y toda la sensatez, no podríamos trabajar en esta profesión. Ya que cada palabra tiene su propio valor. Como cada idea redactada puede tomar una infinidad de formas y provocar efectos diferentes. Y si no tenemos el valor de expresar lo que pensamos, no estamos cumpliendo con el compromiso que hemos asumido.
     Por otra parte, también hemos tenido que aceptar, frente a los ideales juveniles, siempre sin apartarnos de nuestro camino, que en un mundo en el que prevalece el poder económico, es imprescindible contar con ese respaldo para poder ejercer la libertad de expresión en plenitud. Pues de lo contrario, las presiones económicas pueden imponerse, para defender intereses subalternos sobre quienes no tienen el respaldo moral, ético y económico suficiente.
     Amigo lector, quisimos compartir con usted este momento de reflexión, porque sentimos permanentemente la necesidad de ser muy cuidadosos con lo que decimos y con lo que escribimos.      Porque para nosotros este papel es muy importante solamente porque nos permite acercarnos a usted.      Como el 7 de Junio se celebró el "Día del Periodista", pensamos que la mejor manera de compartirlo con nuestros lectores, es expresándoles algunos humildes pensamientos que suelen surgir en estos momentos tan necesarios de hacer un alto en el camino diario, y poder manifestarles que estamos convencidos de que la mejor forma de defender la libertad, es ejerciéndola.