EL PERIODICO DE LAS COOPERATIVAS

FEBRERO DE 1999


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OPINION
Dr. LUIS VALLADARES


La difusión,
siempre la difusión...


     No cabe duda que la cooperativa es la institución que ha contemplado siempre en toda su actividad, el aspecto social de la comunidad, aún en los casos en que la incorporación de los nuevos servicios fueran totalmente ajenos a la actividad principal para la que fue creada, como lo es el servicio de sepelio que brindan muchas cooperativas de servicios públicos, etc.
     Hoy más que nunca, esta labor adquiere una dimensión mayor. Pues al haberse acentuado los problemas, especialmente los laborales que traen como consecuencia una gran repercusión económico-social de toda la familia afectada.
     La inserción que han alcanzado en la sociedad los servicios que brinda el cooperativismo es inmensa.      Desde el agua potable; la telefonía; la electricidad; los sistemas cloacales; la construcción de viviendas; los servicios de sepelios; el servicio médico; servicios paramédicos y tantos otros.
     Pero pese a la gran actividad que desarrolla, no ha logrado el reconocimiento que se le debiera tener, por parte de la sociedad.
     Los usuarios telefónicos no se sienten socios de la cooperativa, sino clientes, y lo mismo ocurre con cualquiera de los demás servicios que les brinda.
     Es evidente que lo que falta es una gran campaña de esclarecimiento dirigida a la población y además una adecuada difusión con el objetivo de que cada uno de los usuarios de sus servicios tome conciencia de la importancia que tiene el cooperativismo, obviamente para cada caso será su propia cooperativa.
     Frente a los permanentes y cada vez más fuertes embates que realizan las empresas lucrativas, que a través de las campañas publicitarias, han logrado hasta cambiar los hábitos de los consumidores y que por otra parte lo único que priorizan es la obtención de utilidades sin interesarse por el aspecto social en absoluto. Al contrario, con el propósito de aumentar sus ganancias, no vacilan en despedir personal y reemplazarlo por máquinas o por trabajadores a los que les ofrece mucho menos de lo que les pagaba a los despedidos.
     Estimo que el cooperativismo tienen muchas ventajas comparativas ante cualquier tipo de empresa de carácter lucrativo. Y esas ventajas que benefician a la población en general, deben ser difundidas para que la adhesión de quienes reciben sus servicios, alcance la fidelización hacia la cooperativa. Esa misma fidelización de los clientes, que es tan perseguida por las otras empresas citadas.
     De esa forma podrá lograr una concientización de la importancia que tiene su actividad y su aporte, que por el abandono de las cuestiones sociales por parte de los gobernantes, va a adquirir una mayor trascendencia, porque la cooperativa se ocupa de resolverlos y especialmente de aquellas necesidades esenciales para la vida de los hombres, a través del suministro de los servicios que presta.
     Muchas entidades cooperativas son muy conocidas en el ámbito local de su actuación, pero eso no es suficiente, la globalización hace necesario que las actividades de las entidades de la economía solidaria sean conocidas más allá de su propio ámbito. De tal manera que toda la población pueda estar informada y conocer las enormes ventajas que brinda el cooperativismo.
     Muchas veces, y a todos nos ocurre, el hecho de estar desempeñando una función en determinado lugar, y más aún si tenemos mucha actividad, nos confunde en cuanto a la apreciación de la trascendencia que nuestra entidad tiene, al grado tal que nos da la sensación de que nuestro "micromundo" tiene una dimensión muy grande. Sin embargo, cuando salimos de él, advertimos que no nos conocen, y precisamente de eso se trata, de hacernos conocer mucho y bien.
     Eso es posible mediante la comunicación. Ya no es posible permanecer aislados. Más aún, si lo hacemos, debemos asumir el riesgo de que no se nos considere cuando se definen los grandes proyectos y menos aún cuando se los implementan. Entonces nos quejamos porque no se nos ha tenido en cuenta.      Pero somos nosotros mismos los responsables. Porque no debemos esperar que otros hagan lo que nosotros debemos hacer: difundir el cooperativismo.
     Y hoy con los medios de comunicación que están a nuestro alcance, eso es totalmente posible.
     Actualmente el cooperativismo tiene publicaciones de circulación local; publicaciones de circulación nacional; páginas en Internet y espacios radiales y televisivos.
     Lo único que falta es que se los aproveche y por supuesto que se los apoye, porque cada uno cumple la función de promover al cooperativismo y eso significa impulsar el desarrollo de cada una de las cooperativas y no otra cosa.