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EL
PERIODICO DE LAS COOPERATIVAS
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FEBRERO DE 2000 |
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La red social cooperativa En
un tiempo tan difícil para la mayor parte de la población,
es necesario utilizar todos los medios posibles que estén a nuestra
disposición, para comenzar a resolver los graves problemas que
ocasiona la desocupación; la disminución del poder adquisitivo
de los salarios y la falta de fuentes de trabajo.
Si bien el Estado también está sufriendo las consecuencias de haber administrado mal los recursos que percibió anteriormente, a lo que se agrega un aumento desmedido de la deuda externa, cuyos fondos fueron mal utilizados, no sirve de nada lamentarnos luego de lo ocurrido, sino que tenemos que afrontar sus consecuencias y pensar de qué forma se puede reconstruir la base sobre la que sea posible iniciar el desarrollo económico y el fortalecimiento social. En nuestro país funcionan actualmente aproximadamente 5.000 cooperativas. Estas entidades que han sido capaces de resolver las necesidades básicas de poblaciones enteras, como lo es la electricidad, el agua potable o el tendido de redes de gas, por mencionar solo algunas, están preparadas, en general, para complementar la labor que desarrolla el Estado a través de su Ministerio de Desarrollo Social y Medio Ambiente, como también el Ministerio de Trabajo, en la implementación de sus planes destinados a mejorar la calidad de vida de la población. Las Cooperativas, que en su gran mayoría están radicadas en pequeñas poblaciones, pueden conocer mejor las necesidades regionales de cada parte de nuestro país. Por eso y porque sus directivos viven y son conocidos en cada localidad, pueden llevar a cabo una eficiente gestión en las áreas de viviendas; organización de emprendimientos para aumentar las fuentes de trabajo; y hasta atender las necesidades básicas indispensables de todos aquellos que por las dificultades que deben soportar, están afrontando las consecuencias de la aplicación de un plan económico que privilegia las ganancias de las grandes empresas, particularmente las extranjeras, en perjuicio de los legítimos destinatarios de la riqueza que se produce en el país y que son sus propios trabajadores. La asistencia que actualmente realizan a muchas poblaciones las Cooperativas, a través de sus servicios médicos y paramédicos; como también en materia de sepelios; mantenimiento de hogares para ancianos y de comedores escolares; padrinazgo de escuelas; construcción de viviendas y tantos otros servicios y actividades productivas que los llevan a cabo en forma solidaria junto con la comunidad a la que pertenecen y benefician, muy bien podrían ser los "agentes sociales" que mediante programas debidamente organizados y con metodologías de control adecuadas y eficientes, ejecuten los planes que el gobierno a través de los Ministerios mencionados, tiene previstos implementar. De esta manera, se aprovecharía la infraestructura que ya tienen las Cooperativas, a la vez que le posibilitaría al Estado, llevar a cabo obras a menores costos -por la ausencia de estructuras burocráticas-, y ejercer un control más eficaz sobre la asignación de los recursos, evitando la mala utilización de los mismos, pues la participación de los Consejos de Vigilancia en el seguimiento de las obras, con la asignación previa de responsabilidades y compromisos bien claros, permitiría atender prioritariamente las necesidades más acuciantes y a la vez, los propios interesados, a través de su órgano de fiscalización, se asegurarían un mejor y eficaz resultado. Las organizaciones civiles como las Cooperativas, son capaces, y siempre lo han demostrado, de llevar a cabo los más complejos emprendimientos, en forma concreta, directa y sin mayores riesgos. Pues en caso de incumplimiento, está toda la comunidad a la que pertenecen para controlarlos o en caso contrario, proceder por las vías legales correspondientes a la debida sanción a quienes procedan en forma indebida. También es tiempo en la Argentina, después de tantos desatinos e impunidad, que se respeten los derechos de sus ciudadanos. Y entre los primeros, está el de tener un trabajo digno; poder con sus propios ingresos mejorar su situación económica y social, y terminar con el tránsito por un camino que está conduciendo a muchos hombres y mujeres de nuestro país a una situación denigrante. Lamentablemente, ya no es necesario mirar lo que ocurre en países empobrecidos para saber qué es la miseria, solamente basta con recorrer los alrededores de la Ciudad de Buenos Aires, o en ella misma observar las villas de emergencia y en cualquier provincia a la que visitemos. Ya ninguna provincia está exenta de la existencia de zonas de extrema pobreza. Constituye una obligación de las autoridades que recientemente han asumido, tomar decisiones rápidas y efectivas. Como también, nadie que pueda hacer algo por los más desposeídos, tiene el derecho a hacerse el distraído. En mayor o menor medida, todos somos responsables. Ya sea por acción o por omisión. Por otra parte, nuestra juventud, a la que le hemos debilitado sus posibilidades y casi despojado de sueños y esperanzas, necesita recibir buenos ejemplos de grandeza por parte de gobernantes y gobernados. Los que tenemos alguna posibilidad, tenemos la obligación de hacer algo para evitar que siga creciendo el daño causado a la dignidad de los hombres. |
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