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EL
PERIODICO DE LAS COOPERATIVAS
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DICIEMBRE DE 1999 |
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Falacias de la Globalización Recientemente
en Estados Unidos -aproximadamente 60.000 manifestantes de sindicatos
y de organizaciones ecologistas- reaccionaron violentamente contra la
"Ronda del Milenio" de la Organización Mundial del
Comercio -O.M.C.-, que nuclea a 135 países, de la que es miembro
nuestro país desde enero de 1995.
"Se puede engañar por mucho tiempo a pocas personas y por poco tiempo a muchas personas, pero no se puede engañar a muchas personas durante mucho tiempo", parece que esto es lo que le está ocurriendo a la O.M.C., que ha logrado diezmar las economías de muchos países en beneficio de los capitales internacionales concentrados. Para ello han utilizado expresiones que si fueran ciertas serían beneficiosas para toda la humanidad, pero que han sido utilizadas como falacias. Tal es el caso de la "integración del comercio mundial"; "el aprovechamiento de las economías de escala"; "la libre competencia"; "la desregulación de los mercados", etc. No dicen sus defensores ni quienes nos representan ante la O.M.C. -nuestro Ministro de Relaciones Exteriores y funcionarios de Comercio Exterior- que el plan elaborado por la O.M.C., ha sido concebido para obtener mayores utilidades por los menores costos de mano de obra y de insumos de los países, donde al trabajo y a los insumos se les reconoce escaso valor, y que con eso elaboran productos que venden a precios muy rentables en el resto del mundo, quedándose los grandes capitales con la totalidad de las desmesuradas utilidades. La expresión "libertad de los mercados" oculta la obtención de ganancias desmesuradas y los acuerdos oligopólicos; con otro eufemismo como "las desregulaciones" -especialmente de los convenios laborales- se precariza el trabajo suprimiendo derechos y protecciones a los trabajadores, disminuyendo los salarios, negándoles el derecho al trabajo y creando un estado de impotencia entre los que tienen trabajo y los que ya lo han perdido. "Las desregulaciones" también incluyen la desprotección de las industrias locales a través de la rebaja del 40 % de los aranceles, como aceptaron las autoridades argentinas, provocando el cierre de numerosas industrias y la extranjerización de la mayor parte de ellas, por no poder competir contra un comercio desleal al servicio del capital extranjero. Con otra falacia "la necesidad de la radicación de capitales extranjeros en nuestro país", los capitales extranjeros compraron las empresas en marcha e invierten en negocios financieros a tasas usurarias, mientras los capitales de argentinos son invertidos en el exterior. A través de la deuda externa utilizan el arma más eficaz para dominar a los pueblos, poniendo en serio peligro sus sistemas democráticos, por los desbordes sociales que alimentan a través de tantas injusticias. Las malas administraciones gubernamentales, contraen deudas permanentemente para cubrir los enormes déficits presupuestarios del Estado, comprometiendo el presente y el futuro. La reacción de los manifestantes de Seattle, Estados Unidos, muy bien podría quedar en la historia de la humanidad como "el reclamo de la dignidad". Es claro que para que la "reacción de Seattle", siga siendo eficaz, tendrá que persistir en forma pacífica y participar en la O.M.C. y tratar que los gobiernos que alientan este proceso infame recuerden que son elegidos por los pueblos para lograr el bienestar general y no para obtener resultados exclusivamente económicos para el 20 % de la población mundial -poseedora de las grandes fortunas- en perjuicio del 80 % restante que sufre las consecuencias, con la pérdida de la protección de su salud, el deterioro en la educación, y hasta uno de los aspectos humanos más sagrados como lo es: la dignidad. Ya son calificados los manifestantes de Seattle como extremistas de izquierda, revoltosos que están en contra de la integración de las naciones y de la libertad de los mercados, etc., cuando en realidad están intentando hacerse escuchar para que en el seno de la Organización Mundial del Comercio, estén representados los trabajadores amenazados por la desocupación y las organizaciones ecologistas. Es una lucha desigual y desventajosa. Enfrentar al poder económico, por más razones que se tengan, es verdaderamente difícil. Sin embargo, tenemos que hacer un gran esfuerzo para que esto sea posible y detener el avance de esta invasión sin armas pero con víctimas. También será necesario comprender que no se trata de la evolución -o involución- natural de la humanidad, ni de la única verdad o "pensamiento único" que se está imponiendo, sino de un plan perfectamente organizado que no ha considerado las consecuencias de los terribles daños sociales que ocasiona. Tan bien organizado está este sistema, que las más altas autoridades, se han disputado la autoría del plan económico vigente, cuando nunca se nos dijo que todo lo que se está haciendo coincide con el convenio firmado con la O.M.C. y ratificado por el Congreso de la Nación mediante la Ley 24.425 publicada en el B.O. el 5 de enero de 1995.Los intereses contrarios a nuestra nación, saben mentir y defender sus posiciones muy bien, y no han tenido escrúpulos para que todo un país, que cuenta con excepcionales recursos naturales y que tenía una mano de obra muy capacitada, se haya transformado en un país al que se le han sacado posibilidades de progreso, aunque por su abundante riqueza natural no ha sido posible agotarlo. A Mundo Cooperativo le cabe la satisfacción periodística de haber sido el primer medio de comunicación, que publicó hace varios años, el origen real de este nefasto plan, ahora comprobamos que está naciendo el rechazo del pueblo. Nace así la esperanza de que podamos tener un mundo mejor, más equitativo y más justo. |
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