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EL
PERIODICO DE LAS COOPERATIVAS
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ABRIL DE 1999 |
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Las
sociedades anónimas del Cooperativismo
Por
la legislación vigente en nuestro país, en muchos casos
las Cooperativas se ven obligadas a formar sociedades anónimas
para explotar determinados servicios.
De esta manera las Cooperativas tienen la posibilidad de brindar servicios que de otra forma les están vedados. El cooperativismo necesita ser reconocido como una asociación de personas que tiene legítimos derechos y no existen motivos legales para que tengan vedado el acceso a determinadas prestaciones de servicios. Por eso resulta inaceptable que se las excluya o discrimine como abiertamente se hace desde la ley de radiodifusión vigente, hasta otras muchas prácticas que les impiden el acceso a brindar determinados servicios. ¿Cómo se entiende a un mercado de "libre competencia", si no pueden participar todos? ¿La competencia es "libre" solamente para un conjunto de personas y sociedades comerciales? ¿Por qué les tienen tanto miedo a la competencia de las Cooperativas? ¿Será porque perturbarían el funcionamiento de los monopolios y oligopolios? El sistema económico vigente, que dice impulsar el libre mercado y por lo tanto la libre competencia, permanentemente incorpora normas mediante las que se exige que para actuar en determinadas actividades, las empresas deben adoptar una figura jurídica lucrativa. O también, sugestivamente, promueve una hipócrita y falsa apertura, con medidas que expresan que las Cooperativas "pueden" transferir su fondo de comercio y cartera de clientes a sociedades anónimas o de otra actividad, por ellas constituidas. Si existe libertad comercial, ¿por qué necesitan el "permiso" previo de las autoridades para hacer lo que las sociedades comerciales tienen todas las facultades para concretar? Y no me refiero a la aprobación de las transformaciones por parte de los organismos de contralor, que incluye a todas las modificaciones que se realicen en ese sentido. Sino a que a través de resoluciones, decretos, etc., se las autoriza a transformarse en otra figura jurídica, siempre con carácter lucrativo. Otra vez pregunto ¿cuál es la libertad del mercado? ¿Es una libertad condicional? Pues como es así, que se diga claramente y no se exprese en los discursos lo que no coincide con la realidad. Es cierto que en nuestro país existen analfabetos, pero la mayoría sabemos leer y escribir. ¿O las autoridades creen que es al revés? Porque está muy claro que toda instrumentación desregulatoria, que se supone que se hace para que los servicios sean mejores y más eficientes, están siendo aprovechadas por capitales extranjeros, y no siempre brindan, ni invierten, para mejorar los servicios, pues prevalece el lucro por encima de la necesidad social. Estoy convencido que debemos seguir exigiendo con mayor intensidad, que la forma asociativa de la Cooperativa sea aceptada con iguales derechos y oportunidades que cualquier otro tipo de sociedades o personas jurídicas. Porque si bien las otras formas jurídicas -en nuestro caso las lucrativas-, les dan a las cooperativas la posibilidad de participar indirectamente, también es cierto que haciéndolo así, se cumple con las exigencias que impone el sistema llamado de "libre mercado" al que no le interesa la competencia de las cooperativas. Y si por temor a quedar "afuera", la solución es formar sociedades lucrativas, creo que debemos pensar muy bien, si estando "adentro" no corremos el riesgo de dejar "afuera" los principios y valores cooperativos. O por lo menos, dejamos de seguir cultivándolos, lo cual puede implicar también su debilitamiento. La sociedad económicamente globalizada, es la causal de la perversa práctica que provoca la exclusión de las personas del ámbito del trabajo, con lo cual se atenta contra la dignidad individual de las personas, y además, constituye una seria y cierta amenaza para todo el resto de los trabajadores que mal o bien, -generalmente mal- aún conservan su fuente de trabajo, con la angustia de sin saber hasta cuándo. Claro. Creo que debemos analizar muy exhaustivamente, si con el sano propósito de no perder la participación en las actividades vedadas a las cooperativas, se está fomentando que se profundice el problema de la exclusión de las mismas, que es lo que quiere el sistema económico vigente. La población necesita hoy más que nunca el aporte de las cooperativas. Espero que el sentimiento humanitario de los cooperativistas no permitirá que se las siga combatiendo. Porque lo último que un ser humano puede perder es la esperanza y las cooperativas, son la esperanza de muchos y las que pueden solucionar los problemas sociales de la mayor parte de la población, aunque muchos de sus integrantes, por la falta de difusión, no sepa lo que es una cooperativa. Nuestra obligación es hacérselo saber para que la defendamos juntos. |
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