EL PERIODICO DE LAS COOPERATIVAS

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OPINION
Dr. LUIS VALLADARES


Cooperar para el desarrollo

     La cooperación incluye a la solidaridad. Si una persona está dispuesta a cooperar con otra, es porque es solidaria.
     Hay personas que sostienen que la solidaridad forma parte del individuo desde que nace. Otras, por el contrario, aseguran que la solidaridad se aprende.
     A estas afirmaciones debiéramos tomarlas como referencia, para analizar el comportamiento humano.      Pues mucha gente siente la necesidad de ayudar al prójimo y entrega sus esfuerzos generosamente en tal sentido. También están los casos en los que la influencia del medio en los que se educan, da como resultado, la formación de personas egoístas o personas solidarias.
     Lo que no debemos descartar, es que éstas últimas, las solidarias, hayan aprendido a serlo viendo el ejemplo que se les dio en sus propios hogares. Solamente aquellos que hacen de la solidaridad una práctica diaria, conocen la felicidad que otorga esta virtud.
     Yendo al otro extremo, tenemos que el individualismo es una de las características que tenemos los argentinos. Aunque sabemos la gran ventaja que significa trabajar en equipo, en general, nos resulta difícil practicarlo. Precisamente el cooperativismo es una demostración de todo lo que es posible hacer cuando se suman las voluntades de varias personas para cumplir uno o varios objetivos.
     En ese sentido, no cabe duda que las cooperativas constituyen verdaderos ejemplos a tomar en cuenta por toda la comunidad.
     En la actualidad, más que nunca, es imprescindible difundir entre toda la población, las ventajas que ofrece el cooperativismo. Seguramente muchos de los problemas que deben afrontar las comunidades, a través del cooperativismo pueden hallar la mejor solución.
     Es por eso que siempre insistimos en que las cooperativas, cualquiera sea su actividad, deben hacer conocer lo que hacen. Por otra parte, el Sexto Principio Cooperativo expresa: "Las cooperativas brindan educación y entrenamiento a sus socios, a sus dirigentes electos, gerentes y empleados, de tal forma que contribuyan al desarrollo de sus cooperativas. Las cooperativas informan al público en general, particularmente a los jóvenes y creadores de opinión acerca de la naturaleza y beneficios del cooperativismo."
     Toda cooperativa que se precie de tal, tiene la obligación de cumplir con los principios doctrinarios de este sistema. En estos tiempos en que la "globalización económica" se ha desarrollado tanto a nivel local como mundial, en forma corporativa, el cooperativismo tiene la oportunidad de fortalecerse a través del desarrollo del propio sistema, y a la vez, beneficiar a tanta gente que sufre las consecuencias que ha provocado la concentración de grandes capitales con la apropiación de todos los adelantos tecnológicos en su propio beneficio. Esto ha provocado un aumento enorme de la desocupación; que la pobreza haya afectado a una cada vez mayor cantidad de familias; que se haya lesionado profundamente la dignidad de los hombres en muchos aspectos de la vida.
     Los más desposeídos, son los que más necesitan que se produzca un cambio en el curso de las políticas laborales y de crecimiento de las unidades productivas para la generación de nuevas fuentes de trabajo. Esto no significa que a través de la legislación deban disminuirse los costos de las cargas sociales.      Pues nadie toma personal porque su costo sea menor, sino porque lo necesita para que trabaje. Y para eso es fundamental que se produzca un aumento de la demanda. Es decir que por más que se bajen los costos en ese sentido, lo único que se logra es que las más beneficiadas sean las grandes empresas, que son las que tienen en sus plantas de producción, la mayor cantidad de personal, en perjuicio de la recaudación con destino a la seguridad social.
     Entonces, el objetivo prioritario es la creación de nuevas fuentes de trabajo. En ese sentido, también con la difusión del sistema cooperativo, se promueve la creación de nuevos grupos asociativos con forma de cooperativas.
     No basta que exista la necesidad de tener trabajo para crear, por ejemplo, cooperativas de trabajo.      Porque si no existe una verdadera conciencia del significado que tiene una cooperativa, y de los requisitos que deben reunir los socios cooperadores, todo proyecto que se emprenda, tiene más posibilidades de fracasar que de alcanzar el éxito. Es bastante común que se formen cooperativas de trabajo, en la creencia de que a través de esta forma asociativa se resolverá el problema de la desocupación de sus miembros. Pero la solución no está implícita en la forma asociativa. Sino que debe partir de la formación de sus miembros, por lo que es imprescindible que aquellos que adopten esta figura jurídica para realizar cualquier actividad, como primera medida, tomen muy seriamente la educación y capacitación cooperativa. Después de que los integrantes del nuevo emprendimiento hayan asimilado en forma adecuada lo que significa ser socio de una cooperativa, podremos tener más seguridad de que el éxito del proyecto esté asegurado.
     A través de las diferentes actividades que desarrollan las cooperativas que ya están en actividad, la solidaridad nos obliga a formar nuevos grupos cooperativos para crear otros emprendimientos. Esta forma de ejercer el sentimiento solidario, dará lugar a que muchos de los que actualmente no tienen trabajo, puedan reinsertarse en el ámbito laboral por cuenta propia. Así el cooperativismo hará realidad la esperanza del desarrollo tan postergado, que muchos hemos depositado en este noble sistema.