EL PERIODICO DE LAS COOPERATIVAS

SETIEMBRE DE 1999

 

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EDITORIAL
Director: Dr. LUIS VALLADARES


¿Cooperativas grandes
o más cooperativas?

      Muchas veces advertimos que las cooperativas a medida que se van expandiendo, incorporan más servicios a la comunidad. Lo cual, que por supuesto, no puede ser materia de crítica, muy por el contrario, ello demuestra que sus dirigentes, ante la posibilidad de atender otras necesidades de la población, diferentes a las que ya les satisfacen, se ocupan de resolver otro tipo de requerimientos.
      En muchos casos, como consecuencia de esto, se aumentan sensiblemente las tareas y las responsabilidades de los Consejos de Administración y por supuesto de los gerentes y del personal afectado por el aumento de las actividades.
      Si bien una buena organización puede llevar adelante muchos emprendimientos distintos, en general, no es tan sencillo hacerlo eficientemente. Pues la especialización que cada una de las actividades exige para los servicios que se prestan, que sean mejorados y muchas veces ampliados constantemente, y también ante la aparición de nuevos problemas, las exigencias de soluciones se multiplican de tal manera que atentan, en primer término, contra la calidad de las prestaciones y simultáneamente afecta la capacidad disponible de tiempo y conocimientos de las personas que deben atenderlos.
      Al efecto de evitar que ocurra, como ya ha habido casos, que por la concentración en una misma cooperativa de muchas actividades, que llegue el momento en que no se puedan prestar nuevos servicios o que por la diversidad, se presenten problemas de organización y eficiencia, una de las opciones a la que se puede apelar, es a la creación de otras cooperativas, que se ocupen cada una de prestar uno o dos servicios específicos, de acuerdo al volumen de las tareas y a su complejidad, lo que no significa que no puedan compartir parte de los edificios, estructura, etc.
      De esta manera, habrá más personas que sean responsables de las prestaciones, ya que cada una de esas nuevas y pequeñas cooperativas tendrá necesariamente su Consejo de Administración, su Junta Fiscalizadora y sus asambleas, como órganos de decisión, y las tareas obviamente serán compartidas con una mayor cantidad de personas.
      Por otra parte, esta modalidad posibilita una mayor especialización en cada una de las actividades que se presten. Lo cual no necesariamente implica que deba ser una sola, dependerá de su capacidad, que brinde uno o más servicios, pero lo aconsejable es que si se brindan más de un servicio, los restantes sean complementarios del principal, al efecto precisamente de no caer nuevamente en una dispersión tan amplia que provoque la negativa en los directivos de atender nuevas prestaciones, como resultado de la gran complejidad que significa atender una gran diversidad de asuntos diariamente.
      De esta manera se crearán mayores oportunidades para formar dirigentes y por supuesto mayores serán las posibilidades para aquellos que deseen desempeñar cargos directivos.
      Además la mayor cantidad de cooperativas, significará también una mayor presencia de este tipo de entidades que están al servicio de sus socios y de la comunidad en la que desarrolla sus actividades y por supuesto habrá más personas que se ocupen del bien común.
      Llevando a cabo este tipo de estrategia, se puede mejorar sensiblemente cada uno de los servicios que se prestan, seguir manteniendo la identidad propia, tener una presencia mayor en la comunidad ante la apertura de nuevas posibilidades para desarrollar otros proyectos, trascender a la población como lo que verdaderamente son: entidades que tienen compromiso con la comunidad, que si bien realizan operaciones económicas, priorizan las soluciones a los problemas que tiene la gente por sobre el interés material del resultado comercial.
      El cooperativismo está siendo llamado a dar respuesta a los aspectos negativos generados por la globalización económica y puede hacerlo. Porque cuenta con estructuras y dirigentes capaces de llevar a cabo emprendimientos con un claro sentido social.
      En estos tiempos en los que lamentablemente, se han perdido valores esenciales para tener una buena convivencia, se presentan como los más adecuados para demostrar que existen personas, entidades y proyectos que se inspiran en las buenas intenciones y que no se quedan en eso, sino que se transforman en realidades.
      Esta es una gran oportunidad que tiene el cooperativismo para demostrar su valía, como también es un compromiso que debe atender porque la comunidad que en general ignora lo que hacen las cooperativas, necesitan de su ayuda y ante los buenos ejemplos que son capaces de dar, tienen garantizada la adhesión de los que todavía no han perdido las esperanzas.