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EL
PERIODICO DE LAS COOPERATIVAS
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OCTUBRE DE 1999 |
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Incertidumbre: un mal de fin de siglo Todos los días escuchamos hablar de globalización económica; cambios; reestructuraciones; fusiones de empresas; compra-venta de empresas por capitales extranjeros; etc. Seguramente estas han sido algunas de las razones más importantes, que han provocado los intereses económicos desmesurados; la captación de los beneficios económicos derivados de los avances de la ciencia y la tecnología solamente por los grandes capitales concentrados, en lugar de haberse distribuido equitativamente para beneficiar a los trabajadores con menor cantidad de horas de trabajo y lograr un mayor rendimiento con menor esfuerzo y así distribuir el mayor beneficio que se obtiene también para aumentar moderadamente las ganancias de las empresas; el reemplazo de la mano de obra por maquinarias con el mismo objetivo señalado, sin importar la exclusión de los trabajadores del mercado laboral ni su desprotección; la pérdida del poder adquisitivo de los salarios de quienes todavía trabajan; el deterioro en el nivel de vida de la mayor parte de la población; la gradual baja de la calidad de los servicios de la seguridad social; el paulatino retiro del Estado en el cumplimiento de sus funciones sociales esenciales, dejando desamparados a los que menos recursos tienen, etc. Todo esto y mucho más, que afecta y preocupa a la mayor parte de la sociedad actual, ha provocado y sigue haciéndolo, un daño irreparable en la salud de una enorme cantidad de personas. Los seres humanos, que por nuestra naturaleza necesitamos sentirnos estables; seguros; tener trabajos dignos; disponer de los recursos necesarios para satisfacer nuestras necesidades indispensables, tanto en la alimentación, como en la vestimenta, la educación de los hijos, la atención de la salud, la vivienda, etc., ya no podemos ni siquiera planificar. Pues todo está "en proceso de cambio". Y eso nos ocasiona una incertidumbre que nos agobia, nos produce enfermedades, que probablemente por prácticas tradicionales, se atribuyen a otras razones. Lamentablemente son muchos los casos de personas que hasta han perdido la vida, ya sea por decisión propia, al haber tenido que afrontar una profunda depresión y sentirse impotentes para superar su crisis, hasta los innumerables casos que han desembocado en enfermedades transitorias o terminales, que como expresamos antes, generalmente son atribuibles a otras causas. Es evidente que la perversidad del sistema económico vigente tiene directas consecuencias negativas sociales y particularmente en la salud de la población, sin considerar otros aspectos igualmente preocupantes como lo es el caso del aumento de la delincuencia. Si sigue avanzando en esta dirección, no cabe duda que nuestro futuro y el de las generaciones que nos sucederán, será cada vez más doloroso y difícil de sobrellevar. La mayoría de las organizaciones pequeñas y medianas han decidido adaptarse a los cambios. Más aún, es enorme la abundancia de bibliografía que adhiriéndose también a esta situación, promueven la adaptación a los cambios. Lo cual significa nada menos que aceptarlo y favorecer su crecimiento. Sin duda que es muy difícil o casi imposible pretender que todo lo que implica la globalización se revierta, con el enorme poder económico de sus impulsores. Sin embargo, estimamos que desde las organizaciones de la economía social, debiera darse una respuesta más contundente, favoreciendo la difusión de las prácticas que están más acordes con la existencia del ser humano. Y sin pretender luchar contra un monstruo gigante, tampoco se debiera adoptar la práctica de la mayoría, es decir, apoyar el crecimiento del monstruo que atenta contra la dignidad de los seres humanos, apartándonos de la esencia del cooperativismo. Tenemos que brindar a la sociedad toda, de manera amplia y eficaz, las bases de organización del cooperativismo y demostrarles que es posible dar una respuesta a todas las necesidades de los hombres a través de este sistema como el de otras entidades asociativas que priorizan a los seres humanos por encima de la sola obtención de buenos resultados económicos. Sabemos que no es una tarea fácil, pero estamos convencidos que debemos dar una opción distinta a la gente, si no queremos ser cada uno de nosotros, también responsables de lo que está ocurriendo, tan sólo por dejar hacer y no proponer nada. Es probable que estemos influenciados por conocer el enorme y eficaz efecto que causa la difusión, o que consideremos que la comunicación es uno de los factores fundamentales que tenemos que utilizar. Aunque si existen otras herramientas, también hay que utilizarlas. Por supuesto que hay muchas cooperativas que hacen una labor en favor de la comunidad que son ejemplificadoras de lo que es posible. Pero por tratarse de actividades que en general no salen de la comunidad a la que benefician, permanecen en el anonimato para el resto, que es la mayoría de la población. Actualmente, creemos que no hay muchas opciones. Nos decidimos a emprender el camino de defender la dignidad de los seres humanos haciendo nuevas propuestas o aceptamos la paulatina y permanente denigración a la que estamos expuestos la mayoría. La elección, una vez más, es nuestra. |
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