EL PERIODICO DE LAS COOPERATIVAS

MAYO DE 1999

 

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EDITORIAL
Director: Dr. LUIS VALLADARES


Cooperativas telefónicas:
la otra cara de la desregulación
     
      Las grandes empresas telefónicas además de no explicar las razones por las cuales un cliente podría decidir cambiar de proveedor, cuando haya más empresas que ofrezcan sus servicios, se limitan a publicitar frases muy bien construidas que no informan nada.
     Cuando sus representantes son consultados por la prensa, solamente destacan la importancia que tiene la competencia, como si el público no supiera nada acerca de lo que es la real competencia, o de la existencia de monopolios y de oligopolios.
     Mientras manifiestan sentir satisfacción porque, de acuerdo a lo previsto, en noviembre próximo comenzaría el tiempo de la elección de compañía para los usuarios, las cooperativas telefónicas están afrontando la situación más difícil que se les ha presentado desde que prestan el servicio.
     A pesar de que a las cooperativas les asisten derechos legítimos en cuanto a los servicios que prestan y particularmente el telefónico, porque son las primeras empresas privadas que lo han brindado en nuestro país, deben enfrentar a una desmesurada concentración de poder económico constituido por las empresas lucrativas, que pretenden imponerles sus condiciones.
     Una vez más el cooperativismo afronta el rechazo de las mismas autoridades que muchas veces dicen promoverlo, al obligarlo a formar sociedades anónimas para tener la posibilidad de formar parte de las nuevas sociedades que se están constituyendo para participar del mercado de la telefonía.
     ¿Por qué no se reconoce a un grupo telefónico formado exclusivamente por cooperativas argentinas, con las mismas condiciones, es decir iguales derechos y obligaciones, que se les ha adjudicado a las empresas de capitales extranjeros?
     ¿Estará relacionado con los compromisos internacionales que las autoridades de la República Argentina han contraído con la Organización Mundial del Comercio?
     Una vez más prevalece la defensa del capital sin importar su origen, por encima del interés nacional y de los aspectos sociales locales.
     Nuestras Cooperativas son organizaciones sociales, privadas, sin fines de lucro, que se forman con capitales argentinos, para satisfacer necesidades que no atiende el Estado.
     ¿Tanto miedo le tienen las empresas lucrativas a competir con el Cooperativismo? ¿No dicen que hay libertad de mercado? ¿No tenemos un mercado de competencia?
     Porque está muy claro que exigiendo la constitución de sociedades anónimas para cada vez más actividades que tradicionalmente realizó el Cooperativismo, el objetivo es que paulatinamente haya más sociedades lucrativas y menos Cooperativas.
     Ahora les ha tocado el turno a las Cooperativas telefónicas, mañana seguramente serán otras.
     Y cada lesión o falta de reconocimiento a una actividad con la figura cooperativa, es una amenaza para todo el cooperativismo.
     El Estado, a través de su organismo, el INACyM, Instituto Nacional de Acción Cooperativa y Mutual, sigue otorgando personerías jurídicas a nuevas Cooperativas. ¿Estaremos ante un caso similar al que ocurre cuando se procesa a un funcionario deshonesto para dar una muestra de que no existe la impunidad, mientras una enorme cantidad sigue cometiendo atrocidades?
     Entendemos que al sistema económico no le conviene el Cooperativismo, pues entonces que no se engañe a la gente diciéndole que se lo promueve.
     Sabemos que el Cooperativismo ha solucionado, y sigue haciéndolo, una enorme y variada cantidad de necesidades sociales, es hora de que los gobernantes que son elegidos por el pueblo, asuman su responsabilidad social y ya que no se atienden los requerimientos de una población cada vez más empobrecida, por lo menos que se le permita organizarse de la manera que quiera y pueda, para que a través del Cooperativismo y de otras formas asociativas, en forma privada y sin subsidios de ninguna naturaleza, ejerza su legítimo derecho a tener una vida digna.
     Para eso también debe otorgársele el derecho a participar de todas las actividades lícitas. Sin discriminaciones, sin falsos preconceptos, es decir con sentido esencialmente social y patriótico. (Hace mucho tiempo que no utilizamos esta palabra: patriótico). Desde el Cooperativismo se hace patria constantemente, se atiende a comunidades enteras con servicios como la telefonía, la electricidad -ahora distribución de la misma-, suministro de gas, servicio de cloacas, etc.
     Aunque parezca obvio, necesitamos instalar nuevamente en nuestra sociedad, ejemplos de honestidad, de patriotismo, de sensibilidad social, de identidad propia, porque sin casi habernos dado cuenta, durante el transcurso de muy pocos años -en relación a la historia- los hemos perdido. Sabemos que existen muchos ejemplos. Decidámosnos a difundirlos, porque si los ocultamos por modestia, estamos exponiendo a toda la sociedad al riesgo de su desintegración. Que aunque parezca exagerado, ya ha comenzado. Hagamos cada uno lo necesario para proteger lo más digno que tiene el hombre: los valores éticos y morales.