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EL
PERIODICO DE LAS COOPERATIVAS
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JULIO DE 1999 |
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"Día Internacional de la Cooperación" No
hay duda de que los seres humanos han sido concebidos para que vivan
en comunidades. Desde la célula primaria que es el basamento
de toda su integración -la familia-, las características
diferenciales anatómicas, intelectuales y de todo tipo de
su naturaleza, han confluido para lograr su agrupamiento.
Solamente en alguna obra literaria, se concibe al hombre viviendo solo, aislado, sin otro contacto que con la naturaleza, lo cual no va más allá de la ficción e imaginación de su autor. De allí que se haya organizado en comunidades que comparten determinados bienes y servicios o en diferentes tipos asociativos que les posibilita llevar a cabo emprendimientos colectivos que de otra forma les sería imposible lograr. La suma de voluntades es un hecho relevante en la vida de los hombres, que en el transcurso de la historia, ha demostrado todos los beneficios posibles de ser logrados. Si observamos la actividad de cualquier empresa cooperativa, rápidamente comprendemos el aporte que realiza cada uno de sus integrantes, de una forma u otra, se transforma en servicios esenciales o en beneficios realmente admirables. Es así que desde la más mínima necesidad hasta aquella que parece imposible lograr, se puede obtener a través de la Cooperación. Y la Cooperación no es otra cosa que la sumatoria de esfuerzos para lograr objetivos que permitan mejorar el nivel de vida de quienes la practican. En un mundo en el que -a pesar de su próximo ingreso al segundo milenio- siguen existiendo disputas y desacuerdos entre los hombres, en algunos de los cuales hasta se desprecia el enorme valor de la vida misma por defender intereses económicos, políticos, etc., resulta imprescindible hacer una pausa y pensar lo diferente que sería la humanidad toda, si sus integrantes fueran todos cooperadores. Porque ello significaría que no se realizarían esfuerzos estériles, que todos, sin distinción de ninguna naturaleza, trabajarían y harían su aporte para lograr el bien común, que es lo mismo que decir mejorar el nivel de vida. Probablemente lo antedicho es propio de la utopía que caracteriza a todo cooperativista. Esa cuota necesaria para llevar a cabo emprendimientos que es necesario "soñarlos" primero para que sean realidad después. Pero por qué no podemos tener la esperanza de que algún día, la mayoría de los hombres comprenda que de poco sirve luchar los unos contra los otros, en lugar de unirnos para alcanzar una convivencia en la que no existan las exclusiones de ninguna naturaleza. Por supuesto que esto tampoco implica, que algunos deban ser mantenidos sin que realicen ningún aporte. No se trata de eso. Sino de que la comprensión; la tolerancia; la solidaridad; la confianza en los demás; la credibilidad; la honestidad y tantos otros valores, ocupen el lugar que nunca debieran haber abandonado ningún ser humano en la práctica de su conducta. Un mundo utópico tal vez. Un mundo de fantasía si lo comparamos con la realidad actual. Pero también un mundo posible. A través de la historia, si bien siempre en cada época ha habido hombres y mujeres sobresalientes, talentosos, dignos, la mayoría ha experimentado progresos que animan a pensar que la civilización está orientada hacia la perfección. No obstante, también la historia nos muestra que hay excepciones que contradicen esta expectativa. Sin embargo, lo verdaderamente importante es confiar en que los malos momentos no son eternos. Nunca lo han sido. Como tampoco lo fueron las buenas épocas. Pero por qué no alimentar la creencia y promover nuestra conducta en ese sentido, de que algún día, los seres humanos en general, habrán de comportarse a tono con el nivel de desarrollo de sus propias creaciones, que está demostrado que este siglo han alcanzado niveles insospechados y muchas veces hasta incomprensibles para la mayoría. Se ha creado un mundo que funciona casi mágicamente, aunque en cada disciplina existan conceptos perfectamente fundamentados para que cada parte del todo, funcione como lo hace. Las ciencias y la tecnología son las expresiones más notorias de lo que son capaces de desarrollar los hombres. De todos modos, creemos que no debemos deslumbrarnos ante tanta tecnología y pensar mucho más en la esencia humana. Intentar que todo ese progreso sea acompañado por una permanente superación de nuestras propias conductas, practicándolas con virtuosismo. Dando ejemplos de grandeza, de humildad, de hombría de bien. Pues será la mejor manera de dejar a las futuras generaciones la prueba de que no hemos pasado por este mundo sin dejar nada. Sino todo lo contrario, lo hemos hecho aportando la base fundamental para el buen crecimiento y desarrollo de los que seguirán construyendo un mundo mejor. Pues de esa manera, orientaremos toda nuestra acción a beneficiar al prójimo y como lógica consecuencia a nosotros mismos. Los Cooperativistas seguiremos teniendo como uno de nuestros símbolos a los "dos pinitos". Son los que en la naturaleza, seguiremos plantando para que sean capaces de cobijar a todos. |
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