EL PERIODICO DE LAS COOPERATIVAS

FEBRERO DE 1999

 

Principios de Mundo Cooperativo
Principios Cooperativos
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EDITORIAL
Director: Dr. LUIS VALLADARES


El cooperativismo y la actualidad 
     
     El cooperativismo que nació como una respuesta al impacto social que provocó la revolución industrial, hoy enfrenta otro desafío: la globalización.
     El gran desarrollo tecnológico que se ha alcanzado, junto al ingreso de mercaderías procedentes de países más industrializados y/o con menores costos de mano de obra por los bajos salarios que se pagan y la ausencia de protección en la seguridad social, que rebaja sensiblemente la incidencia de las cargas sociales, son algunas de las causas de la desocupación.
     La ausencia de equidad en la distribución de la riqueza, ha dado como consecuencia social que en el transcurso del tiempo haya mayor pobreza en la población en general.
Indudablemente son muchos los factores que concurren para que hayamos arribado a una situación socio-económica tan difícil para la mayoría de los argentinos.
     No es casualidad que los capitales extranjeros hayan concentrado su inversión en la construcción de una gran cantidad de bocas de expendio. Supermercados, hipermercados y shoppings, conforman el aparato comercial que les permite vender enormes volúmenes de productos importados.
     El negocio es comprar mercaderías en países con muy bajos costos de producción y bajos niveles de vida de su población y venderlas en mercados que por el mayor costo de mano de obra, de más cargas sociales que protegen la seguridad social de los trabajadores, no pueden competir, y además, a excepción de los desocupados, la población, comparativamente, tiene un mayor poder adquisitivo que los de las poblaciones de los países de origen de la mercadería importada. Sin duda que con tales combinaciones de factores, se aseguran la venta a precios sensiblemente mayores al verdadero costo que tienen, obteniendo altos márgenes de utilidades.
     Mientras eso sucede, la industria local va desapareciendo paulatinamente, especialmente la pequeña y mediana. Las grandes empresas son vendidas a capitales extranjeros, entre otras razones por la ya mencionada de no poder competir.
     Quienes las compran, logran en cada rubro la formación de monopolios u oligopolios, eliminando así a los potenciales competidores.
     En ese proceso, una de las primeras medidas que se toman es el despido de gran cantidad de trabajadores y su reemplazo por tecnología de última generación.
     Otro tanto ocurre con las inversiones de capitales financieros. Actualmente se puede tomar un préstamo al 8 o 10 % anual en dólares e invertirlo en créditos en la Argentina al 45 % anual en pesos que se cotizan a la par con el dólar. Sería un excelente negocio si no fuera que debiéramos calificarlo de usura.
     ¿Hasta cuándo seguirá este proceso?
     ¿No será el momento de tomar "cartas" en el asunto?
     El cooperativismo ya ha iniciado, aunque en forma muy aislada, la creación de industrias que procesan la materia prima producida por la agricultura y la ganadería, abasteciendo al mercado con productos manufacturados. De esta manera, se evitan intermediaciones innecesarias, la rentabilidad vuelve a sus titulares genuinos y se generan nuevos puestos de trabajo.
     También, desde hace más de veinticinco años, funcionan cooperativas que emiten tarjetas de crédito para financiar las compras de productos. De esta manera los comerciantes pequeños y medianos, logran vender mayores cantidades de mercaderías, en cuotas con muy bajas tasas de interés y casi sin costo por la utilización de la tarjeta. Y como esos mismos comerciantes son los socios de la cooperativa que financia, tienen el retorno del superávit formado por los intereses cobrados más el pequeño porcentaje que oportunamente aportaron por la utilización del servicio de la tarjeta de crédito.
     Ejemplos como estos, seguramente hay muchos más. Pero dada la situación que se está viviendo, es necesario aplicar en mayor medida la doctrina cooperativista, porque es capaz de resolver el problema que enfrentan los productores, los comerciantes y los trabajadores.
     Nuestro país que esencialmente es productor de materias primas, está en condiciones de elaborarlas mediante el sistema cooperativo que con pequeños aportes y su base solidaria, le hace posible desarrollar cualquier tipo de actividad. En nuestro país sobran los ejemplos. Por qué entonces no tomamos la iniciativa de trabajar para proteger lo que es nuestro, además de resolver un problema social tan grave como lo es la desocupación para quien la padece. Los cooperativistas siempre han demostrado tener sensibilidad para resolver las necesidades de la comunidad. El exclusión laboral de los trabajadores, también es un problema que afecta a la comunidad y cada día se agrava más.
     Y no se trata de llevar a cabo acciones heroicas. Porque concretando proyectos de industrialización de nuestras materias primas, se benefician todas las partes que intervienen.
     Creemos que vale la pena dedicarle el estudio y el esfuerzo que esta propuesta requiere.