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EL
PERIODICO DE LAS COOPERATIVAS
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ENERO DE 1999 |
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Editorial
mes anterior
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El
cooperativismo tiene
la respuesta social Desde su nacimiento, el cooperativismo se caracterizó por brindar soluciones a los problemas económico-sociales, como fue el caso de las consecuencias causadas por la revolución industrial en su momento, el cooperativismo dio su efectiva respuesta de carácter económico pero con un profundo sentido social. Ahora que el fenómeno de la globalización económica afecta a millones de trabajadores, disminuyendo su poder adquisitivo, deteriorando su nivel de vida, y hasta excluyéndolo del ámbito laboral, vuelven a tomar una verdadera importancia y protagonismo los principios que sustenta la economía solidaria, entre la que se destaca con soluciones concretas el sistema cooperativo. En nuestro país, probablemente por la influencia cultural proveniente de diferentes corrientes inmigratorias, que sufrieron la persecución y las guerras en sus propios países, tuvieron la necesidad de unirse con sus compatriotas para protegerse mutuamente en una tierra que les era extraña. Formaron así grupos cerrados y les costó mucho integrarse al resto de las comunidades. Es muy posible que al transcurrir el tiempo, no se haya podido superar con la amplitud que hubiese sido más conveniente, esa práctica individualista o de grupo cerrado, que tuvo su origen en una protección genuina. De ahí tal vez surja que nos resulte tan difícil a los argentinos, trabajar en equipo, asociarnos para engrandecer nuestras propias fuerzas o compartir lo que tenemos, para ayudar generosamente al prójimo. Se advierte en muchos ámbitos de nuestra población, que esa expresión tan generalizada de que los argentinos somos "solidarios" no responde a la realidad de la mayoría de los argentinos. En todo caso, podemos asumir que somos "emotivamente solidarios", es decir que ante una catástrofe, sufrida por nuestros compatriotas o por poblaciones de otros países, generalmente acudimos en su ayuda inmediatamente. Pero en general, solamente en el primer momento, luego, los afectados quedan desprotegidos. En las cooperativas se advierte una fuerte inclinación para dar beneficios a la comunidad. Pero cuál de los dirigentes fundadores de esas cooperativas, no ha tenido que luchar con mucha vehemencia para convencer al resto de las personas que era necesaria la integración, la importancia, conveniencia y beneficios que la entidad podía brindar a la comunidad sin distinción de ninguna naturaleza. Y también cuántas negativas han recibido en sus primeros intentos. En estos tiempos tan difíciles, creemos que debemos hacernos un replanteo: Comenzar a imitar a quienes con la única intención de favorecer a sus conciudadanos, dan y dieron gran parte de su vida trabajando para el bien común. Porque la solución a los actuales problemas no está en el "sálvese quien pueda", sino en que unamos nuestros esfuerzos, porque juntos será posible hallar soluciones para todos. Otro aspecto que es necesario analizar, es la conducta que asumimos cuando se presentan oportunidades de desempeñar cargos en las instituciones. ¿Realmente estamos convencidos de que debemos asumir un compromiso con la comunidad, que nos permitirá canalizar esa cuota de solidaridad que en mayor o menor medida muchos sentimos? Pero ocupar un cargo, significa desempeñarlo con trabajo, no delegar nuestras obligaciones en terceros que muchas veces no tienen la vocación ni nuestro mismo interés por el prójimo. Y esto no significa abandonar nuestro trabajo principal con el que debemos mantenernos y mantener a nuestras familias. Sino que nos obliga a dedicarle una parte de nuestro tiempo, al servicio de nuestra cooperativa y que tampoco significa que lo tendremos que hacer durante toda nuestra vida, sino mientras dure nuestro mandato. Porque para eso nos han elegido y lo hemos aceptado. ¿No hay nadie que reemplace a esos dirigentes que año tras año son reelegidos? ¿Nadie quiere postularse para reemplazarlos porque el cargo es "ad-honorem"? ¿O los posibles postulantes piensan que no deben "meterse" porque no están de acuerdo con la conducción, por considerarla incorrecta? ¿No es tiempo de que le demos la oportunidad a los jóvenes para que se inicien como dirigentes y se vayan formando al lado de los que tienen conocimiento y experiencia? Creemos que por ser una organización democrática y sus dirigentes son elegidos en asambleas, debemos dar oportunidades, porque las renovaciones enriquecen a las instituciones. Seguramente existen muchas personas capacitadas para reemplazar a quienes han dado mucho tiempo a su cooperativa. Si el problema es que el cargo se ejerce sin remuneración alguna, es decir "ad-honorem", evidentemente coincide con nuestra presunción de que no somos tan solidarios como decimos. Y si los posibles postulantes creen que "no deben meterse", pensamos que hacen muy mal, porque precisamente si no se está de acuerdo y se quiere mejorar algo, la única manera de ser útiles es a través del protagonismo. Ese protagonismo que tenemos la obligación de exigirle a cada miembro del Consejo de Administración, cuando nosotros también lo integramos. De lo contrario, estamos facilitando a quienes no proceden de buena forma, a que sigan haciéndolo, o por comodidad, preferimos mantenernos al margen, lo cual revela el desinterés comunitario que comentamos. Es tiempo de participar y de aportar todo lo que esté a nuestro alcance para mejorar las condiciones de vida de nuestra comunidad, de nuestros hermanos, de nuestros hijos, y de esta manera podamos demostrar que somos capaces de construir una sociedad mejor porque es posible hacerlo. |
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