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EL
PERIODICO DE LAS COOPERATIVAS
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AGOSTO DE 1999 |
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Día de la Solidaridad En octubre de 1996 hicimos pública la idea de designar el "Día de la Solidaridad". Luego de casi tres años, nuestra propuesta que contó con la adhesión de más de 2300 entidades y personas que compartieron e impulsaron junto a nosotros la idea de designar un día para revalorizar este caro sentimiento y virtud que ennoblece a los hombres que la practican, fue hecho realidad. Este símbolo, contribuirá para que más personas realicen acciones solidarias. Es cierto que las acciones solidarias deben hacerse todos los días del año, como también que la ayuda de los que más necesitan, no está vinculado a un día determinado, pero entendemos que la designación de un día, como es este caso, es muy halagüeño, pues contribuye a fortalecer esta virtud, promoviendo la práctica generalizada en forma paulatina de toda la población. En estas circunstancias, en que la mayor parte de los seres humanos debe afrontar situaciones difíciles, es realmente muy gratificante que todas las personas que puedan ayudar al prójimo, se sumen a los que ya lo están haciendo. De esta manera será mucho mayor la ayuda que reciban quienes más necesitan. Es cierto que nuestra propuesta fue escuchada y puesta en vigencia en forma oficial. Como también es cierto, que luego de haberla impulsado en forma permanente durante tres años, hay personas que detrás de una figura jurídica que debiera sustentarse en la ética, pretenden adjudicarse la autoría de la iniciativa. Eso revela la demostración de una muy pobre capacidad para crear, y un acto que está reñido con la esencia misma del del "Día de la Solidaridad", que debiera estar alejado de todo interés particular o sectorial. En casos como éste, si verdaderamente se es solidario, no importa quién fue el autor de la idea, sino que se ponga en práctica, y esa fue siempre nuestra aspiración. Por eso estamos muy satisfechos. La República Argentina es el primer país que celebra el "Día de la Solidaridad". Consideramos que una sociedad que en el mundo está siendo impulsada a una degradación de las virtudes humanas, y en la que algunos de los protagonistas más encumbrados del destino de los hombres, dan los ejemplos más aberrantes de la conducta humana, pueda tener la fortaleza moral para que desde la base social de la ciudadanía, nazcan estos símbolos de esperanza, que tienen como objetivo principal que la juventud y los niños recuperen la fe en los hombres, especialmente en los adultos. Deseamos profundamente que, de la misma manera que se celebran otros acontecimientos, este adquiera un sentido de amor por nuestros semejantes. Pues, solamente teniendo amor por quienes más sufren, se puede ser solidario. Y ser solidario es ser generoso, dar sin esperar nada a cambio, despojarse de ese egoísmo tan generalizado que la sociedad de consumo ha visto crecer en los últimos años. Estos son tiempos en los que se privilegia la desigualdad entre los seres humanos. Es decir, se promueve lo contrario de lo que una civilización avanzada debiera procurar: el bienestar general. Sin embargo, el 20 % de la población mundial posee mucha más riqueza que el 80 % restante, que en muchos casos, no puede satisfacer las necesidades más elementales. El siglo XX finaliza con la exacerbación de la avaricia entre los que más tienen, y también, con un aumento de la pobreza que ha llegado a límites que lesionan la dignidad de los hombres. Y esto último es una de las condiciones que ningún ser humano debiera haber provocado en su prójimo, y menos aún, con el propósito de aumentar su poder económico sin medir ni tener en cuenta las consecuencias tremendas que ocasiona ese exceso en los más desposeídos. Todos los progresos logrados por el hombre, no son suficientes ni justifican, esa actitud de la minoría que más posee, porque no ha sido capaz de aumentar su grandeza. Todos los hombres deben gozar de los mismos derechos. También, por su propia naturaleza de ser inteligentes, su misión, cualquiera sea la posición económico-social que ostenten, sea la de procurar el mayor bienestar del conjunto. Y toda acción que tenga intereses contrarios a esta premisa, no cabe duda que obedece a intereses mezquinos y desposeídos de sensibilidad hacia los demás. Los hechos demuestran que son muchas personas las que creen solamente que deben pensar en sus propios intereses sin importarles lo que le ocurre al resto. La humanidad, en este sentido, ha retrocedido y mucho. Pues no se concibe que mientras existan personas que atesoran riquezas o dilapidan fortunas, haya otras que no tengan techo, ropas, alimentos, trabajo. Por eso estamos convencidos que es necesario que exista un símbolo como el "Día de la Solidaridad", que de alguna manera, obligue a pensar a quienes no lo hacen, que nuestra misión en este mundo no es la de perseguir nuestro propio bienestar sin importar a costa de qué lo hacemos. Muy por el contrario, cuanto mayor sea la grandeza de los hombres, menor será su egoísmo o interés en ser tan poderosos que no pueden ver que el dinero tiene tanto poder que hace creer a quienes lo poseen que ellos también tienen poder, cuando sin embargo, frente a las cuestiones más importantes de la vida, el mismo carece de importancia y hasta es impotente... Sólo el sentimiento y la práctica del amor al prójimo, enaltecerá nuestra condición de seres humanos. |
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