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EL
PERIODICO DE LAS COOPERATIVAS
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AGOSTO DE 2000 |
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Cada día que pasa se hace más difícil la situación económica en nuestro país. Como el deudor que no puede irse de vacaciones sin que su acreedor lo censure, a nivel país, cada paso que se da, hay que solicitar aprobación a los acreedores, antes de poner en vigencia nuevas medidas. Por supuesto que las mismas serán aprobadas si son convenientes para nuestros acreedores, ya sea porque les permitirá aumentar sus ganancias o porque les garantizará de alguna manera la cobranza de los préstamos que nos han otorgado. En la estrategia aplicada por los grandes capitales concentrados, que ha desatado una "guerra" por el dinero y el poder, llamada eufemísticamente "globalización", los ganadores cobran sus fabulosas utilidades a expensas de la pobreza y dignidad de los pueblos. También se pierden muchas vidas que no resisten el abatimiento y la frustración que provocan las preocupaciones excesivas por los fracasos de los pequeños emprendimientos y la desocupación. Aunque los certificados de defunción expresen que la razón del deceso está se debió a un paro cardíaco o a cualquier otra enfermedad, tal vez por la dificultad de determinar cuál ha sido la razón del nacimiento de la enfermedad terminal. Esta forma de dominar sin conquista, sin guerras con armas bélicas cobra muchas víctimas en vidas, exclusiones y sufrimientos. ¿Hasta cuándo seguiremos soportando el estado actual de cosas? ¿Hasta cuándo seguiremos insensibles ante el suplicante pedido de una moneda para comer? ¿Hasta cuándo seguiremos insensibles al ver personas y familias viviendo a la intemperie? ¿Hasta cuándo creeremos que la miseria que ya está siendo habitual, es lo normal? ¿Cuántos hombres eminentes más, tendrán que suicidarse para llamarnos la atención respecto de la sociedad que estamos formando? No hacen falta más demostraciones para comprender que no debemos seguir así. No se trata de hacer una revolución. Se trata de llevar a cabo un drástico cambio. Pues en la medida en que sigamos creyendo que a ese cambio deben hacerlo otros y no nosotros, lo único que lograremos es aumentar la gravedad de los problemas que nos afectan. Debemos estar alertas, pues cuando las situaciones trascienden el límite de la cordura, y se buscan cambios en forma abrupta, se hacen con violencia y causan muchas víctimas inocentes. Por eso es que debemos lograrlo pacíficamente pero con energía y rapidez. Los países más poderosos han determinado que la Argentina sea el productor de materias primas que ellos necesitan. Mientras tanto, el pueblo está sufriendo necesidades que lindan con la infamia. Y seguimos declamando la solidaridad hasta el punto de desvalorizarla. Si cada uno de nosotros, hacemos el aporte de sembrar una sola semilla en tierra fertil, seguramente en poco tiempo tendremos buenos resultados. De la misma manera que si cada uno de nosotros sigue esperando que las soluciones provengan de los gobiernos o de la providencia, también es seguro que estaremos cada vez peor. ¿No habrá que practicar la solidaridad con mayor seriedad? Sin pedir sacrificios ni actos heroicos a los que tienen la posibilidad de hacer algo. Solamente aportando lo que esté a nuestro alcance pero con decisión y con la misma pasión con que realizamos nuestras tareas diarias: Organizando grupos de tareas; implementando talleres de capacitación pero acompañado con trabajo; apoyando material y espiritualmente a los grupos juveniles, organizándolos, comprometiéndolos a cumplir la misión de aportar su esfuerzo para lograr su propio sustento. Nuestra obligación actual no se limita a "contribuir" para mantener una familia. Si bien son legítimas las aspiraciones por lograr un mayor bienestar que exceda las necesidades elementales, es necesario que quienes tengan la posibilidad de hacer algo por esa parte cada vez mayor de la sociedad que tanto necesita, lo hagan. Sin dilaciones, sin vacilaciones, sin pensar que podemos ser víctimas de un engaño por parte de quienes nos piden ayuda. No se trata de mantener a nadie, sino de ayudarlo a crear un trabajo. Se trata de hacerlo sentir útil. Esa fuente de trabajo, que parece tan difícil de crear, puede hacerse tan solo con la asignación de un terreno de la Cooperativa para que sea explotado como huerta orgánica, vivero, etc., y con ello también se contribuye a difundir el cooperativismo formando otra cooperativa para que entre los mismos trabajadores-socios puedan llevar a cabo la tarea. ¿Las personas de mejor posición económica son insensibles o pueden hacer emprendimientos que se necesiten en la zona? ¿Tan difícil es prestar las tierras que no se explotan a cooperativas de productores? ¿Es imposible para quienes forman parte de una cooperativa que ya está en funcionamiento, dedicarse o encomendar a un tercero, para formar nuevas cooperativas y crear nuevas fuentes de trabajo? ¿Será cierto que somos solidarios? Desde cada una de las cooperativas que actúan en nuestro país, ¿se practica la educación cooperativa? ¿Se forman nuevos grupos de cooperativistas? Sabemos que hay cooperativas que ya lo hacen, la sociedad necesita que sean muchas más. Amigo lector, son demasiadas las preguntas que hemos formulado. Tenga la seguridad que ha sido solamente para intentar que entre todos los que podemos, demos soluciones a los que no pueden. Son muchas las preguntas. Tomemos solamente una, y démosle nuestra propia respuesta. |
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