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EL
PERIODICO DE LAS COOPERATIVAS
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ABRIL DE 1999 |
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Difusión del Cooperativismo Muchas veces se menciona la necesidad de que el Cooperativismo debe ser difundido; que debe enseñarse en las escuelas; que debe conocerlo la comunidad. Coincidimos plenamente con estos conceptos, porque en la medida en que la sociedad conozca la enorme obra que realizan en nuestro país las 5.000 Cooperativas que están en actividad, mayor será la inserción, la valoración y la fortaleza que adquirirá el sistema cooperativo en la sociedad. Actualmente, más que nunca, ante los embates de la concentración económica de los grandes capitales con fines de lucro, el Cooperativismo tiene la enorme oportunidad de dar la respuesta económica y social que la sociedad necesita. Podemos afirmar, sin temor a equivocarnos, que de la misma manera que nació este sistema como la respuesta a los efectos negativos provocados por la Revolución Industrial, esta es la segunda gran oportunidad -que no se debe desaprovechar- para responder con otras soluciones a los graves problemas derivados de la globalización como lo son: el desempleo; el predominio insensible de lo económico por sobre lo humano; el decadente camino que han tomado los valores éticos y morales y fundamentalmente el deterioro que se está provocando de la dignidad de los hombres. Es mucho lo que ya hace el Cooperativismo. Pero hay que hacerlo saber. Porque de lo contrario, lo único que la comunidad en general conoce, es todo aquello que tiene permanente difusión a través de los medios de comunicación, que en general, por no decir casi todos, están orientados a la formación de opinión respecto de factores que benefician a los grandes capitales. Mientras eso ocurre, mediante la realización de programas de entretenimientos; modas; películas extranjeras; noticias dramáticas de lo que pasa en otros lugares del mundo, que son "las cortinas" que cubren los graves problemas que sufre la mayor parte de la población en nuestro país, se consumen mensajes que distraen la atención y no permiten ver la realidad de la mayoría. Convirtiéndose, inconscientemente, la angustia personal en una circunstancia que llega a creerse que es individual, mientras crece permanentemente para convertirse en colectiva. No cabe duda que la fuerza económica que promueve la obtención de mayores ganancias para los grandes capitales, es muy activa. Tanto, que en la Argentina, ya han logrado ser los propietarios de los más grandes medios de comunicación, que por supuesto defienden sus intereses; de las más grandes extensiones de tierra productiva; de la mayor cantidad de cabezas de ganado; de las más grandes empresas industriales; de los más grandes canales de distribución -hipermercados- y además son capitales extranjeros. Resumiendo, esos capitales que están en poder del 20 % de la población mundial, son propietarios de todos las inversiones más grandes y poderosas. El 80 % restante, que es la población de menores recursos, tiene que soportar la insatisfacción de necesidades primarias, que como mencionamos, ya están lesionando la dignidad de las personas. Es indudable, que el avance del lucro ha sido tan perverso, al pretender nada más que el logro de mayor utilidad, que el hombre ha sido relegado a una situación de tremenda indefensión. Para eso, el Cooperativismo tiene la ventaja de poder dar mayores respuestas. Pero hay que hacerlo pronto, o mejor dicho ya mismo. Y demostrar que es cierto que es un sistema solidario y humanista, que basa su accionar con la firme convicción de que no se aparta del cumplimiento de los principios y valores cooperativos, a los que no escapan otros que si bien no están explícitamente expresados, están contenidos en los mismos, porque se busca la equidad, la defensa de los legítimos derechos del hombre, todo lo que puede muy bien resumirse en: el mantenimiento, defensa y fortalecimiento de su dignidad. Por todo eso, simultáneamente con la acción concreta orientada al logro de los tradicionales objetivos del Cooperativismo, los medios de comunicación están para fortalecer la adhesión de la opinión pública. Esos medios que cuando son independientes y serios, es porque se hacen con la convicción de que el sistema cooperativo es noble y eficaz; que los dirigentes pueden disponer de espacios para expresar sus inquietudes y exigir que se cumplan sus reclamos; que posibilitan que la opinión pública se informe acerca de las injusticias que se cometen con el cooperativismo, y cuál es la razón. El día que la mayoría de los dirigentes cooperativistas tomen real conciencia de la importancia que tiene la comunicación, recién estarán en condiciones de lograr que cada Cooperativa sea sinónimo de la entidad que realmente piensa en la gente, y por lo tanto, al fortalecerse, tendrá la posibilidad de hacer frente en forma masiva y más eficaz, a los problemas de la población, precisamente utilizando los medios. Y pensar en "grande", o por expresarlo mejor: cada cooperativa tiene que tener trascendencia, mucho más allá de la localidad en que actúa. Ahora tiene los medios, sólo falta que los utilicen. |
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