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EL
PERIODICO DE LAS COOPERATIVAS
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ABRIL DE 2000 |
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La integración cooperativa Muchas veces escuchamos hablar del deseo de que se produzca la integración cooperativa. Como también de la conveniencia de que esto suceda. Si nos remontamos al tiempo pasado, ya el 2º Congreso de la Alianza Cooperativa Internacional -A.C.I.-, celebrado en París en el año 1896, recomendó intensificar las relaciones entre cooperativas de consumidores y de productores y también propició la creación, en los diversos países, de Comités especiales y de Secciones de la A.C.I. para la promoción de relaciones internacionales de intercambio entre las cooperativas. El 7º Congreso de la A.C.I., celebrado en Cremona en el año 1907, recomendó la creación en cada país de una sola central cooperativa mayorista de consumo y el establecimiento de relaciones económicas entre las centrales ubicadas en diferentes países. El 9º Congreso de la A.C.I. llevado a cabo en Glasgow en 1913, consideró el intercambio directo de mercaderías entre sociedades de distribución, sociedades agrarias y otras de producción, como también entre sociedades mayoristas de distintos países. El 11º Congreso de la A.C.I. celebrado en 1924 en Gante, también hizó mención a la integración, a través de la articulación de las distintas formas de la Cooperación y destaca que el Movimiento Cooperativo demostrará su capacidad para conciliar la dignidad humana, la actividad libre y la autonomía en el trabajo con el progreso técnico y la acción colectiva. En 1927, en Ginebra, la Conferencia Económica Mundial con el auspicio de la Sociedad de las Naciones, declaró que las relaciones entre las cooperativas agrarias y de consumo contribuirían a la racionalización de la economía y que "el claro reconocimiento de la posibilidad de una colaboración mutua y una confianza recíproca en las transacciones, constituyen las condiciones indispensables para una solución práctica de la cuestión de las relaciones comerciales directas entre las cooperativas agrarias de producción y las cooperativas de consumo, cuestión desde hace tiempo resuelta desde el punto de vista teórico". También se trató este tema, posteriormente, en diversos Congresos de la A.C.I., realizados en Estocolmo en 1927; Viena en 1930; París en 1937; Copenhague en 1951; París en 1954; Estocolmo en 1957; Bournemouth en 1963; París en 1976, y en reuniones del Comité Central de la A.C.I. realizadas en Budapest en 1973 y en Viena en 1974. La preocupación por esta temática también fue tratada en Congresos y reuniones posteriores que no exponemos por no disponer con datos precisos. Es decir que desde hace más de 100 años, la integración cooperativa es una aspiración constante de los máximos exponentes del cooperativismo mundial. A gran velocidad las empresas lucrativas se asocian, complementan sus actividades y como consecuencia de ello, aumentan su poder económico y político vertiginosamente. Este proceso de integración comenzó con mayor fuerza, a partir de la implementación de la política de la "globalización económica". Mientras esto último ocurría y sigue ocurriendo, en el cooperativismo se sigue hablando del tema. Más aún, se plantea permanentemente en distintos foros de discusión, "cómo actuar ante la globalización económica", sin que aparentemente, se realicen acciones en ese sentido. El cooperativismo, debe afrontar ataques provenientes de diferentes intereses económicos, además de la resistencia a que se le reconozcan sus legítimos derechos. Esto obliga a sus dirigentes a dedicarle mucho tiempo a la realización de gestiones para poder llevar a cabo sus actividades. Lo que muchas veces les impide orientar los mismos esfuerzos a resolver los problemas que les son propios. Entre ellos, están la falta de comunicación entre las cooperativas y desde las cooperativas hacia la comunidad; la revisión crítica del sistema de conducción, que por estar inspirado en la democracia entre sus miembros, hace que las decisiones sean lentas, y el tan reiterado tema de la integración. No hay duda que los tres temas citados tienen solución. Si bien algunos de ellos se pueden resolver a la brevedad, el referido a la integración requiere un tiempo más prolongado, pero es posible concretarlo. Si observamos la cantidad de cooperativas agropecuarias que pueden abastecer de materias primas a cooperativas que las manufacturan. El caso de cooperativas que fabrican postes que pueden ser utilizados por las que brindan servicios de electricidad. Las que tienen actividades gráficas, cuyos servicios necesitan todas las demás cooperativas. La característica de las federaciones del sistema cooperativo, que son también cooperativas y que pueden realizar actividades industriales y comerciales -algo que no ocurre con otro tipo de asociaciones- que les permite concentrar la compra y venta de los productos y servicios que brindan sus entidades asociadas, a otras cooperativas. Y así una gama mucho más extensa de posibles vinculaciones -aunque ya se realizan en algunos casos- que debieran promoverse para que se produzca realmente la integración del sector. El cooperativismo como muy pocos sistemas de asociación, cuenta con la ventaja de lograr la adhesión y apoyo de mucha gente con solo conocer sus objetivos y beneficios. Además, en el estado en que se encuentran el ámbito económico y social, se ha convertido en la esperanza de los que estamos convencidos de que solamente las entidades de la economía solidaria son las que devolverán a la gente la estabilidad personal, un mayor bienestar y la felicidad que han perdido. Se trata de tomar la firme decisión de impulsar al cooperativismo hacia el lugar que le corresponde ocupar. (Fuente de datos históricos: libro "Las Cooperativas" de Alicia Kaplán de Drimer y Bernardo Drimer) |
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