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Cooperativismo

 

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CONSIDERACIONES GENERALES
SOBRE DETERMINADOS ASPECTOS DE LAS COOPERATIVAS

Agrupamos en este capítulo una serie de temas importantes, que abarcan algunas ideas frecuentemente controvertidas en relación con las entidades que estudiamos.

Al respecto deseamos aclarar especialmente que la inclusión de los temas que siguen dentro del presente Capítulo II responde a un ordenamiento más lógico que didáctico; por eso recomendamos que, aquellas personas que no estén habituadas a esta materia, pospongan la lectura del presente capítulo hasta después de haber leído los siguientes.

1°) CONSIDERACIONES EN TORNO A LAS COOPERATIVAS
COMO ENTIDADES DE PERSONAS

A. - Resulta sin duda correcto afirmar que las cooperativas son entidades de carácter personal.  Esa afirmación suele efectuarse desde dos distintos puntos de vista:

1.  - Desde el punto de vista de los principios cooperativos, es innegable que el respeto a la dignidad personal y a la libertad de las personas -dentro del marco legal, estatutario y reglamentario correspondiente- se antepone en las auténticas entidades cooperativas a cualquier otra consideración.

La convicción de que las cooperativas constituyen entidades de personas resulta, entre otras, de las siguientes normas fundamentales: el ingreso y el retiro de los asociados es libre y depende de su voluntad; en las cooperativas de primer grado se asigna un solo voto a cada persona asociada cualquiera sea la cantidad de acciones cooperativas que posea; mientras el capital accionarlo recibe a lo sumo un interés limitado, la eventual participación en los excedentes sociales depende de la medida en que cada persona asociada haya realizado operaciones con la entibiad; y se reconoce una gran importancia a la educación cooperativa de los asociados.

2. - Desde el punto de vista jurídico o legal, suele advertirse que las cooperativas constituyen entidades “de personas” sobre todo por oposición a las sociedades anónimas, que constituyen típicas entidades “de capital”.

     Por supuesto, las cooperativas no son las únicas entidades “de persona” ni las sociedades anónimas constituyen las únicas entidades “de capital”.  Pero, dejando a un lado otras consideraciones jurídicas que escapan a los propósitos de este libro, la importancia de la presente distinción radica en el hecho de que, en numerosos países, las sociedades anónimas presentan algunos puntos de contacto con las cooperativas, aunque naturalmente sólo desde el punto de vista formal; mencionemos, entre otros rasgos semejantes, el capital social de las cooperativas también dividido (por lo común) en acciones, el régimen de administración realizado a través del funcionamiento de la asamblea, el consejo de administración y la sindicatura, etc.

      Se observa con razón que, a diferencia de las sociedades anónimas y de otras entidades “de capital”, las cooperativas constituyen entidades “de personas”, en donde la forma de acceso libre y adhesión voluntaria implica número de asociados y capital social ilimitados, y en las cuales tanto el poder de decisión de los asociados (una persona, un voto) como su eventual participación en los beneficios (en proporción a las operaciones realizadas con la cooperativa) dependen de factores personales y no del monto del capital que posean en tales entidades.

     B. – Merece una atención especial, en este punto, el problema que consiste en determinar si las cooperativas, como entidades personales, deben ser integradas solo por personas físicas o también por personas de existencia ideal.

     1. – Es indudable que, en consideración a sus caracteres fundamentales, las cooperativas de primer grado deben estar constituidas primordialmente por personas de existencia visible.  Sin embargo, ni la doctrina cooperativa ni la legislación suelen negar a las personas de existencia ideal o personas jurídicas la posibilidad de asociarse a las cooperativas; y tampoco existen, a nuestro criterio, razones fundamentales que justifiquen prohibiciones de carácter general al respecto.[1]

     Recordemos en efecto que, a través de sus representantes, las personas de existencia ideal sólo pueden disponer en las cooperativas de primer grado de un solo voto, cualquiera sea el monto de sus acciones, de modo que la asamblea está en condiciones de oponerse a una presión determinada.

En cuanto al riesgo de que entidades de existencia ideal ejerzan veladas amenazas a través del retiro intempestivo de una gran cantidad de acciones cooperativas, corresponde observar que el mismo riesgo existiría respecto aciertos asociados individuales, que pueden igualmente integrar gran cantidad de acciones.  Además, con el objeto de contrarrestar este riesgo, cabría no sólo determinar un número máximo de acciones cooperativas por asociado (según suele establecerse en considerable número de países), sino también prever en los estatutos que la eventual devolución de acciones se realice en montos y condiciones prudentes para no perjudicar la estabilidad financiera de las cooperativas.[2]

2.  - Quienes niegan la posibilidad de que las personas de existencia ideal integran las cooperativas, se basan en la naturaleza humana de las relaciones que establecen estas entidades, o bien señalan que aquellas personas jurídicas no regidas por normas de carácter democrático no pueden, a su juicio, integrar entidades esencialmente democráticas como las cooperativas.

Según lo hemos adelantado, participamos de la opinión más amplia, que abre las puertas de las cooperativas a las personas de existencia física o ideal que reunan los requisitos mínimos legal y estatutariamente previstos.  Pensamos que las opiniones contrarias derivan de concepciones demasiado restrictivas; y que esas opiniones llevarían a las cooperativas a situaciones ilógicas, tal como la posibilidad de admitir en carácter de asociados a empresarios individuales, que pueden dirigir discrecionalmente importantes empresas, mientras se niega el ingreso, por ejemplo, de sociedades integradas por modestos artesanos.

3.  - No obstante ello, se justifican en determinados casos las restricciones legales o estatutarias al ingreso de personas de existencia  ideal, cuando la particular naturaleza de los servicios suministrado u otras consideraciones igualmente serias así lo aconsejen, y siempre que tales restricciones abarquen por igual a todas las personas que se encuentren en las mismas condiciones.

Respecto al Estado (nacional, provincial, comunal, etc.), y según observaremos con mayor detalle en el capítulo correspondiente, pocas veces se cuestiona la posibilidad de que ingrese a las cooperativas en carácter de asociado e integre al efecto un número más o menos considerable de acciones cooperativas, ya sea a fin de proveerse a través de las  cooperativas de determinados servicios (electricidad, teléfonos, etc.) o bien con el objeto de estimular el funcionamiento de determinados tipos de estas entidades (cooperativas de vivienda de interés social, cooperativas de colonización, etc. ). 3

2°) CONSIDERACIONES EN TORNO A LAS COOPERATIVAS
COMO ENTIDADES DE SERVICIO

Se afirma con razón que las cooperativas constituyen entidades de servicio, pues se desempeñan con el objeto de satisfacer las necesidades de sus asociados, sin finalidades de lucro.

A. - El propósito fundamental de las cooperativas consiste, en efecto, en proporcionar determinados servicios: las cooperativas de distribución (consumo y/o provisión) proporcionan a sus  asociados servicios de abastecimiento de comestibles, materias primas, créditos, electricidad, vivienda, seguros, etc.; las cooperativas de colocación de la producción proporcionan servicios de venta de la producción agraria, pesquera, artesanal, etc. obtenida por sus asociados; y las cooperativas de trabajo proporcionan servicios de ocupación a los obreros, técnicos o profesionales asociados a ellas.

En otras empresas, los socios actúan (habitualmente y como norma general que admite excepciones) en el único o preponderante carácter de empresarios, puesto que son propietarios de la respectiva empresa, dirigen las operaciones por si mismos o a través de las personas por ellos designados v toman a si cargo los riesgos inherentes; mediante tales empresas, los socios prestan determinados servicios a terceros y lo hacen con el objeto de obtener una ganancia o provecho.  En cambio en las cooperativas, los socios no sólo actúan en el carácter de empresarios (puesto que son igualmente los titulares de la empresa cooperativa, la dirigen y toman a su cargo los riesgos), sino que también se desempeñan en el carácter de usuarios o destinatarios de los servicios; a través de las cooperativas, los socios se prestan determinados servicios a si mismos y lo hacen sin propósitos de lucro.

Por ello se considera que las cooperativas constituyen entidades “de servicio”, mientras que otras empresas se califican como entidades "de lucro”; o bien, dentro del mismo orden de ideas, se afirma que las cooperativas integran una “economía de servicio”, mientras que otras empresas forman parte de una “economía de lucro o provecho”.

B. - Pero, si bien resulta indudable que corresponde atribuir a las cooperativas el carácter de entidades “de servicio”, es preciso tener presentes al respecto las siguientes consideraciones que, sin alterar el fondo del asunto, contribuyen a aclarar y precisar conceptos:

1. - Las cooperativas no son las únicas entidades “de servicio”.

En efecto, revisten asimismo tal carácter otras entidades privadas (mutualidades, clubes deportivos o sociales, etc.) y diversas entidades públicas, en cuanto actúen con el objeto de llenar determinadas necesidades de sus miembros, sin Finalidades de lucro; y también son organismos “de servicio” las entidades de distinto tipo que satisfacen desinteresada las necesidades de núcleos de personas generalmente no asociadas a ellas (sociedades o asociaciones de beneficencia, cooperadoras de hospitales o asilos, diversas organizaciones científicas o asistenciales, etc.).

2.    - El tema de las cooperativas como entidades de “servicio” se vincula estrechamente con otros dos temas que tratamos por separado, o sea la identificación entre asociados y usuarios de las cooperativas y el carácter no lucrativo de las mismas.

Corresponde, pues, tener presentes las observaciones expuestas al considerar estos últimos temas ya que, si bien no afectan la calificación de las cooperativas como entidades “de servicio”, permiten analizar con mayor detalle los conceptos involucrados dentro de esa calificación.4

C. - Conviene por otra parte señalar, a fin de evitar posibles confusiones, que el término “servicios” suele también emplearse, en relación a las cooperativas, con un significado distinto del que aquí nos ocupa.

Se trata del uso del término “servicios” en contraposición a productos o “artículos”.  En efecto, se afirma a menudo y acertadamente que, en el desempeño de sus funciones de distribución, colocación de la producción o trabajo, las cooperativas operan con determinados artículos (comestibles, materias primas, combustible, etc.) o servicios (crédito, electricidad, transporte, etc.).



[1] Alcaremos que se considera en este punto el problema de las personas de existencia ideal como asociadas de las cooperativas y no se tratan otros temas más especificamente vinculados con aspectos de organización y administración de cooperativas, tal como la posibilidad de que aquellas personas jurídicas ocupen cargos en la administración de las cooperativas de las cuales forman parte.  Se ha considerado este último tema en : DRIMER Alicia KAPLAN de: “Cooperativas de Vivienda”; Bibliográfica Omeba; Buenos Aires, 1961; 220 Pags. (Págs 127 a 136)

[2] En el caso de nuestro país, el artículo 2° inciso 2° de la ley general de cooperativas N° 20.337 no permite poner límite estatutario al capital de los asociados.  En cambio, el articulo 31 de esa ley autoriza al estatuto de las cooperativas a “limitar el reembolso anual de las cuotas sociales a un monto no menor del cinco por ciento del capital integrado conforme al último balance aprobado”.

3 Ver el Capítulo XII del presente libro

4 Ver “Consideraciones acerca de la identificación de asociados y usuarios de las cooperativas” y “Consideraciones en torno al carácter no lucrativo de las cooperativas” en los siguientes puntos 3° y 4° de este mismo capítulo.

 

 

 

 
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