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Año 1 Nº 7 

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 Revaloricemos las virtudes

 

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La Responsabilidad

Puede estar ligada a un compromiso asumido, como también, a un sentimiento identificado con todo aquello que aspiramos lograr para nosotros mismos o que deseamos que sea de determinada manera para los demás.

En cada hecho cotidiano por más insignificante que sea, se pone de manifiesto el grado de responsabilidad que tiene cada ser humano, como también, si no la tiene.

Pese a que se trata de un solo concepto, su aplicación está condicionada a una gama tan variada de situaciones, que sería imposible en tan breve espacio comprender a todas.

Es por eso y en virtud de las características de esta publicación, que nos referiremos a la responsabilidad social.

En este caso, que sin duda involucra a toda la sociedad, existen tres componentes básicos que forman parte de un compromiso que no es posible eludir, salvo que en quienes tengan la obligación de asumirlo, prevalezca la desidia, el desinterés o no les importe las consecuencias que resulten de su falta de compromiso con la sociedad.

La responsabilidad implica tomar decisiones, realizar acciones, orientar los actos de la vida personal en una dirección determinada, etc. Es decir, que se trata de la combinación entre el compromiso y la obligación de hacer algo, que una persona siente y asume por su propia voluntad, impulsada por su sentimiento de sensibilidad ante el sufrimiento ajeno dando cumplimiento a lo que su propia conciencia le indica.

Se puede ejercer de diferentes modos, pero siempre con el mismo objetivo: promover el bienestar general y más aún, elevar la calidad de vida de las personas que afrontan situaciones muy difíciles que llega a convertirlos en seres impotentes para modificar por sí solos el estado en que se encuentran.

Entre los actores que por las obligaciones que han asumido y por las posibilidades económicas que tienen –aunque esta última condición no es indispensable poseerla-, se encuentran los gobiernos; las empresas; las personas poseedoras de riquezas; las Organizaciones con Fines Sociales y todas las mujeres y hombres de buena voluntad que sientan la felicidad cuando realizan actos solidarios.

Siempre han existido pueblos más favorecidos por las condiciones de vida alcanzadas y otros que han debido soportar toda clase de sacrificios debido a factores climáticos, políticos, de creencias de cualquier naturaleza, etc.

Hay una enorme cantidad de casos de seres humanos a los que se denigra permanentemente. Ya sea porque viven en la pobreza extrema; porque no tienen acceso al cuidado de la salud; por no poder acceder a la educación; por no tener el derecho a la libertad; por ser excluidos del ámbito laboral; por ser excluidos de sus propios países por razones políticas, religiosas o de otro orden.

Precisamente la responsabilidad social, para todos estos casos, consiste en dar una solución, una respuesta, a través de la asistencia económica y/o espiritual, para lo también hay una variada y abundante forma de hacerlo. Algunas de las cuales pueden calificarse como actos responsables, muchas veces no solamente no resuelven el problema, sino que se limitan a una ayuda temporaria que no modifica el estado de las personas que la reciben. Es por eso que suele aconsejarse que la mejor manera de actuar en estos casos, es precisamente, transmitiendo y formando a quienes más necesitan ayuda, que ellos también deben asumir una actitud responsable. Puesto que muy poco durará una ayuda transitoria, mientras que a través de la transferencia de medios y conocimientos para los que sea necesario que el propio receptor pueda realizar una actividad que le permita obtener el ingreso suficiente para resolver los problemas presentes que lo aquejan, pero también para afrontar su futuro y el de su familia, esto significará una ayuda verdaderamente eficaz.

En el caso de la responsabilidad social, se trata de ser sensibles y conscientes de que todos los seres humanos tienen el mismo derecho a tener una vida digna. Y de eso todos somos responsables .

Revaloricemos las virtudes para tener un mundo mejor.

 

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