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Editorial
Es posible superar la crisis Para que un conglomerado de personas con la misma cultura, los mismos hábitos, un mismo idioma y que habitan el mismo suelo, logren a través de su propia acción y/o actividades, el bienestar general, todos esos aspectos deben estar unidos por el factor esencial que lo fortalece y sostiene que es la identidad. En el caso de nuestro país, se trata nada menos que de la identidad nacional. Ese sentido de pertenencia que por una diversidad de motivos e intereses ajenos a su esencia, ha sido debilitado hasta llegar a un nivel alarmante, llegándose a confundir lo que es legítimamente ligado al concepto de patria con los malos actos que realizan los gobiernos. Los medios utilizados son muchos, aunque los más usuales son los medios de comunicación masiva. Esos que priorizan la publicación y/o emisión de películas, programas, música, etc., que no tienen nada en común con la idiosincrasia, con las tradiciones, ni con los gustos de nuestra población. Pero que en forma lenta y progresiva, van desplazando al sentimiento de pertenencia, de amor por lo propio, de orgullo por lo que tenemos, para suplirlo por la admiración y preferencia de todo aquello que proviene de otros países. Es muy lamentable ser testigos conscientes de esta realidad. Más aún si la comparamos con los tiempos en que los inmigrantes llegaban a estas tierras con la ilusión de lograr la prosperidad, de vivir en paz, esa paz que en su tierra de origen se había perdido. En esa época y aún sin que existiera una verdadera identidad nacional, por la mezcla de inmigrantes de diferentes nacionalidades, bastaba con la voluntad de trabajar para que cualquier persona pudiera cumplir sus aspiraciones. El avance de la tecnología con su acelerado progreso, si bien ha hecho un enorme aporte a la producción de bienes y servicios, también ha provocado que la mayor parte de la población haya sido superada en sus capacidades, al no haber advertido o podido, adecuarse con la misma rapidez a los cambios producidos. Actualmente confluyen varios aspectos para que las grandes cantidades de inmigrantes que llegaban a nuestro país hayan sido reemplazadas por grandes cantidades de emigrantes que se van a otros países en la búsqueda de un presente y un futuro más promisorio. Se está produciendo un proceso que de no detenerse en el corto plazo, tendremos un país con escasos recursos humanos altamente capacitados. La Argentina siempre se destacó entre otros muchos países, por poseer una mano de obra calificada, además de haberse distinguido por la cantidad de personas notables que sobresalieron en casi todas las disciplinas en base a su propio talento, preparación e idoneidad. El proceso migratorio está transformando la composición de nuestra sociedad de forma tal que desde el punto de vista del progreso que todos esperamos, se está transformando en una sociedad cada vez con menores posibilidades de progreso por el debilitamiento y falta de utilización de los recursos humanos. Las personas más capacitadas, se van del país y como contrapartida, ingresan diariamente una enorme cantidad de personas provenientes de los más diversos países, pero con la característica común, de que es mano de obra no calificada. No cabe duda que ese cambio, nos debilita para el progreso. Si a todo esto le agregamos el deterioro que han sufrido las condiciones y oportunidades laborales, el futuro se torna más incierto todavía y nuestras esperanzas están ante el riesgo de debilitarse hasta llegar a su propia crisis. Es necesario entonces, que todos los que tenemos la posibilidad de difundir nuestras ideas y nuestras percepciones, hagamos las propuestas que creamos más beneficiosas para lograr que se inicie un proceso de reversión de esta situación lo antes posible. El enorme riesgo que estamos afrontando al permanecer en el estado de espectadores de todo cuanto acontece, justifica que debamos revertirlo para transformarnos en participantes de un cambio que quienes están más desprotegidos no lo pueden hacer debido a su impotencia y falta de recursos y oportunidades, pero los que tenemos todavía alguna posibilidad a través de nuestras Organizaciones con Fines Sociales, tenemos la obligación patriótica de promover las acciones que creamos conducentes hacia una reactivación económica que sin duda redundará en el fortalecimiento de nuestra propia identidad y en el logro de un mayor bienestar para tanta gente que actualmente es víctima de la angustia y padece necesidades imprescindibles. Los argentinos debemos dedicarnos a pensar durante el tiempo que sea necesario, para convencernos de que tenemos que recuperar el sentido del patriotismo; de defensa de nuestra identidad; del amor por nuestra patria y por nuestra historia; valorar todos los recursos humanos y naturales que todavía poseemos, para darnos cuenta que a pesar de la gravedad del momento actual, es posible superar esta situación. Por supuesto que hay algunas condiciones necesarias que debemos cumplir para hacerlo posible: tomar conciencia plena de la situación del país que recibimos y de la situación del país que les dejaremos a nuestros hijos; que nuestra generación tiene toda la capacidad para producir los cambios, solamente nos falta la decisión de hacerlos; que la gravedad de la crisis que afrontamos es de tal magnitud que no tenemos que vacilar en solicitar a quienes tienen las mayores posibilidades económicas para hacerlo, que lleven a cabo algún emprendimiento cuyo principal objetivo sea la creación de mayor cantidad de puestos de trabajo; que no nos conformemos con ayudar a quienes más nos necesitan, porque debemos ayudarlos a que por sus propios medios puedan superar sus situación; que independientemente de la misión principal que tenga cada entidad, se le puede agregar un nuevo objetivo que es el que verdaderamente será capaz de cambiar esta realidad: Por una Patria mejor; que está muy bien que ayudemos al prójimo, pero no olvidemos que esa ayuda que tanto nos reconforta, ha surgido por la necesidad de quienes sufren por no tener la posibilidad de valerse por sus propios medios o porque los gobiernos ya no prestan los servicios esenciales que la población de menores recursos necesita; que lo mejor que le puede ocurrir a un país es que sus habitantes no tengan que pedir ayuda a ninguna institución, porque su nivel de vida es bueno; que en todo momento debemos hacer todo lo posible por fortalecernos a nosotros mismos y a partir de eso, difundir entre quienes nos rodea la convicción de que podemos superar esta mala situación; demostrar con nuestro propio ejemplo que son muy pocos los que no tienen escrúpulos y por lo tanto no vacilan en obtener beneficios ilícitos o desmesurados en perjuicio de sus propios compatriotas; acercarnos a todo grupo, asociación, fundación, escuela, sociedad de fomento, mutual, cooperativa, y cuanto emprendimiento esté orientado a ayudar al prójimo para aportarles la idea de que no está todo perdido, en la medida en que esa entidad se sume a nuestra propuesta. Se trata de que a través de la recuperación de la práctica que esa pequeña minoría ha perdido de los valores éticos y morales, la mayoría transformemos este, nuestro hermoso país, en un país de habitantes felices, con trabajo, con fe y esperanza en el futuro. Si nos lo proponemos, a través de nuestro esfuerzo y con nuestras organizaciones, podremos hacerlo. Intentémoslo porque por la juventud y por nuestros hijos, vale la pena. |
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