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Opinión
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Organizaciones
con Fines Sociales
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por
el Dr. Luis Valladares
Una
importante parte de la sociedad canaliza a través de las Organizaciones
con Fines Sociales todo el virtuosismo que puede tener un ser humano.
Los miembros que las componen son muy sensibles al sufrimiento del prójimo,
pues responden con su labor a resolver los problemas que ocasionan dolor,
angustia, impotencia, y muchos otros factores que afectan negativamente
la vida de los seres humanos.
En gran
medida, muchas de las actividades que desarrollan estas organizaciones,
protegen, fortalecen y/o restablecen la dignidad de las personas que
han sido afectadas.
Sería
una tarea sumamente compleja referirme a las actividades de todas las
Organizaciones con Fines Sociales, por la enorme diversidad de misiones
y objetivos de las mismas. No obstante, su inestimable contribución
a mejorar las condiciones de vida en el orden sanitario, material y
espiritual, las hace merecedoras del mayor respeto y apoyo por parte
de quienes también poseen la sensibilidad necesaria para percibir
que si bien todos tenemos los mismos derechos, la mayoría de
los seres humanos afronta dificultades que merecen ser atendidas.
Esas personas
que por diferentes razones, no forman parte de ninguna organización
de esta naturaleza, pero que tienen la posibilidad de colaborar y lo
hacen a través del aporte económico, o de brindar tiempo
y trabajo a través de las mismas, o que sin pertenecer a ninguna
organización formal, lo hacen voluntariamente sin ningún
otro fin que ayudar al prójimo, también son merecedoras
del más alto reconocimiento.
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Cooperativismo
Mutualismo
Asociaciones
y Fundaciones
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Se trata, podría
decir, de una legión de seres humanos que seguramente no van
a pasar inadvertidos por este mundo, porque se esfuerzan por hacer que
la vida sea cada vez mejor para todos.
Quienes
han hecho de esta práctica una misión de vida, conocen
el enorme premio que se recibe cuando se ejercita el bien al prójimo:
la felicidad que otorga la solidaridad.
Muchas veces, vivimos en una especie de micro-mundo que nos impide
conocer la casi inmensurable cantidad de aspectos que debe afrontar
el ser humano. Más aún, si nos interesa el tema porque
sentimos el amor al prójimo y nos proponemos hacer nuestro aporte
acorde con nuestras posibilidades, para mejorar la condición
de vida de nuestros semejantes, muy pronto, comenzaremos a experimentar
esa sensación de asombro que a medida que seguimos conociendo
las condiciones de vida y los problemas que afronta mucha gente, nos
da la sensación que nuestra capacidad de asombro nunca se agotará.
Así de dramático es este tema.
Claro, es
más fácil ignorarlo, no preocuparnos por los demás
y vivir egoístamente en nuestro micro-mundo. Pero a poco de salir
del mismo, muy pronto, muchos sentimos la necesidad de seguir investigando,
ayudando y revelando, lo que muchas personas padecen. Y digo revelando,
porque en general, existen muchas situaciones, problemas y necesidades,
que permanecen ocultos para la mayoría de la sociedad. Pero existen.
Y los afectados, en la mayoría de los casos no tienen ni siquiera
la posibilidad de hacerlos conocer, por las enormes limitaciones que
poseen.
Es así,
que a semejanza de lo que le ocurre a un médico con sus pacientes,
no podrá resolver el mal que los aqueja, sin que previamente
averigüe de qué se trata. Entonces una de los requisitos
básicos para que sean atendidas esas necesidades, es difundirlas.
Porque si pudiendo, no lo hacemos, estaremos involucrados con quienes
deben resolverlos y no lo hacen. Lo que es una actitud a la que al menos
nosotros, no podemos adherirnos.
Entendemos
que en beneficio de la formación de nuestra juventud, que en
general, está acostumbrada a recibir más información
de los malos ejemplos, o que conocen más a aquellos que no hacen
nada por el bien del prójimo, debemos hacerles conocer cuáles
son las organizaciones y las personas que se ocupan de hacer obras de
bien, que sin duda superan en cantidad a los otros casos.
Los que
se ocupan de ayudar a los que necesitan, cumplen una misión que
los dignifica. Seguramente es la misión más noble que
puede realizar un ser humano.
No podemos
abordar este tema ingenuamente y es por eso que nos sentimos obligados
de citar, lamentablemente, a quienes están mimetizados con quienes
cumplen la noble misión que los distinguen, que son los que motivados
por intereses ajenos a esta noble labor practican conductas que no condicen
con el espíritu altruista de la solidaridad. Pero obviamente,
ellos no comparten la misión de quienes son ejemplos de grandeza,
sino que miserablemente se aprovechan de sus acciones.
En la sociedad
a la que pertenecemos, lo ideal sería que nadie necesitara ayuda,
que nadie padezca dolores de cualquier naturaleza, pero el mundo es
así. Y si bien mucha gente se ha propuesto mejorarlo, tal cual
están las cosas, pretender transformarlo en un paraíso,
se asemeja más a una utopía irrealizable que a la realidad
que vivimos.
No obstante,
deseamos compartir el sueño de todos los que realizan obras de
bien diariamente, porque sabemos que algo podremos aportar a favor de
quienes tanto necesitan.
Quiera Dios
acompañar siempre a quienes sienten tanto amor que lo entregan
en cada acto que realizan.
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