Edición Digital -Septiembre de 2000 a
Año 1 Nº 1 

 Tapa papel
 Editorial

 Opinión
 Edición Actual

 Ediciones Anteriores

 Principios de Mundo
 Solidario

 Libro de Visitas

 Quienes somos
 Editores

 

Servicios
 Proyectos de Ley
 Libros

 Legislación

 Suscripción

 Revaloricemos las virtudes

 

Buscador







 

 

 

 


 

La Política Social en relación al trabajo

   En un contexto de importantes transformaciones económicas, políticas y sociales, acompañadas por continuas invocaciones para luchar contra la pobreza, las disparidades y las distintas formas de desigualdad social, América Latina sigue sin resolver importantes cuestiones relacionadas con el desarrollo. Ciertamente la más importante de estas cuestiones es la exclusión social de significativos segmentos de su población sumergidos en el desempleo, el sub-empleo, la pobreza y la indigencia.

  La política social continúa predominantemente caracterizándose por una modalidad asistencial-clientelista, supuestamente "compensadora" de los ajustes económicos y altamente "sensible" al ciclo electoral. Abandonándose a ser una dimensión marginal y posterior a la política económica, la política social destaca el carácter incompleto del desarrollo en América Latina al continuar esquivando el punto de lo que debería constituir su preocupación central: la concentración de la riqueza y el ingreso, afirman Eduardo S. Bustelo y Alberto Minujin.

 

Sitio Social

Cooperativismo  

Mutualismo  

Asociaciones y    Fundaciones 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 
 

En nuestro país, que también está incluido en el marco descripto, el problema del desempleo tiene características que aparentemente son contradictorias, pero que analizando las diferentes situaciones que afrontan los desocupados, generalmente están vinculadas a las particularidades de un mercado que también ha cambiado.

 Al expresar que son contradictorias nos referimos a que entre los desocupados hay personas que no se han capacitado adecuadamente, por lo que es de suponer que no encuentran trabajo, precisamente por esa falta de capacitación. Sin embargo, hay otras que teniendo capacitación a niveles terciario y/o universitario, tampoco logran desempeñarse en sus profesiones, entre otras cosas, porque también cambiaron los requerimientos para su desempeño por la incorporación de nuevas tecnologías y por supuesto por la disminución de la demanda de trabajadores en general, sean estos profesionales o no, debido también al proceso de recesión económica que se está acentuando cada vez más.
        Los que no se han capacitado, o mejor dicho no están de acuerdo a las exigencias de las nuevas tecnologías, son los más afectados por el desempleo. Actualmente hasta para atender el surtidor de una estación de servicio, es necesario poseer conocimientos mínimos de computación para emitir la respectiva factura.
        Y sabemos perfectamente que si bien los niños y jóvenes tienen gran facilidad para aprender esta tecnología, no ocurre lo mismo con las personas de mediana edad y más. Pues los procedimientos y técnicas aprendidos en la época de formación intelectual, estaban sustentados por criterios de lógica que actualmente son muy diferentes a los principios lógicos con que funciona la computación. Si a eso le agregamos el temor a las nuevas tecnologías, tenemos ante nosotros a personas que se autolimitan para el aprendizaje, provocándose un auto-bloqueo o paralización en las iniciativas, con toda la problemática que se les presenta a nivel personal, familiar y social.
        Por otra parte, están aquellos que se han capacitado a nivel universitario, quienes también se ven obligados a desempeñarse en la mayor parte de las profesiones, con elementos computarizados.
        Resumiendo, el progreso de la tecnología ha sido tan rápido que una gran parte de las personas que necesitan conocerla para su tarea laboral, no han tenido el tiempo suficiente para la adaptación ni para incorporar la actitud y/o aptitud para capacitarse, lo que unido a la resistencia y temor a los cambios, son factores que se agregan a otros para convertirlos en excluidos del ámbito laboral.
        Otro factor que causa el desempleo es el reemplazo de la mano de obra del hombre por las máquinas que son capaces -hasta ciertos límites, pero que superan a la mayor parte de los seres humanos- de realizar una mayor cantidad de tareas en menor tiempo y con un grado de exactitud y perfección mayores, disminuyendo notablemente los costos de producción.
        A mediados del siglo que está finalizando, muchos pensadores, filósofos y especialistas en temas sociales, se planteaban muy seriamente el problema que tendría la humanidad ante la creciente aparición de nuevas tecnologías. El dilema en cuestión estaba centrado en qué hacer con el ocio, pues su mala utilización podría ser perjudicial para la sociedad en general y para muchas personas en particular por el riesgo de transformarse en un tiempo mal utilizado. Lo que no habían contemplado en aquellos tiempos estos estudiosos de los aspectos sociales, es que todas las ventajas económicas obtenidas por las nuevas tecnologías, no se iban a traducir en menor cantidad de horas de trabajo con igual remuneración. Sino que iban a canalizarse hacia una sola dirección: quienes poseyeran la propiedad de la tecnología, serían los únicos beneficiarios de la misma.  
       Mientras tanto se produciría la exclusión de grandes cantidades de personas que solamente pueden aportar su esfuerzo personal.
        No cabe duda que la política económica aplicada tiene gran incidencia. Mientras se promuevan las exportaciones y no se atienda en forma equilibrada el mercado interno, podrá lograrse un mayor crecimiento macroeconómico de nuestro país, pero la distribución de la riqueza no será equitativa.  
       Entre otros factores, porque los volúmenes de exportación solamente pueden ser abastecidos por las grandes empresas, que son las más tecnificadas. Mientras que las pequeñas y medianas empresas, que en general, son las que ocupan la mayor parte de mano de obra en épocas de actividad económica normales, ven reducidas notablemente la demanda de sus productos, porque solamente abastecen al mercado interno, y éste está deprimido por la gran desocupación y como consecuencia de la disminución del poder adquisitivo de los trabajadores que están ocupados.
        No cabe duda que el problema tiene sus complejidades, pero aún así, la impostergable preeminencia que debe dársele al factor humano, exige que se elaboren estrategias acordes a las actuales circunstancias que permitan atender la demanda de trabajo como también la adecuada atención de la salud y de todos los elementos que integran la seguridad social. Pues quien no tiene trabajo, se encuentra desprotegido en todas las prestaciones de la seguridad social.
        Esto no sólo permitirá mantener la paz social, sino que dará respuesta al derecho al trabajo y a la vida digna que tenemos todos los seres humanos.

 
Evolución de la ocupación
(Total de aglomerados urbanos)
Período
Tasa de actividad
Tasa de empleo
Tasa de desocup.
Tasa de subocup.
May/92
39,8
37,1
6,9
8,3
Oct/92
40,2
37,4
7
8,1
May/93
41,5
37,4
9,9
8,8
Oct/93
41,0
37,1
9,3
9,3
May/94
41,1
36,7
10,7
10,2
Oct/94
40,8
35,8
12,2
10,4
May/95
42,6
34,8
18,4
11,3
Oct/95
41,4
34,6
16,4
12,6
May/96
41,0
34,0
17,1
12,6
Oct/96
41,4
34,6
16,4
12,6
May/97
42,1
35,3
16,1
13,2
Oct/97
42,3
36,5
13,7
13,1
May/98
42,4
36,9
13,2
13,3
Ago/98
42,0
36,5
13,2
13,7
Oct/98
42,1
36,9
12,4
13,6
May/99
42,8
36,6
14,5
13,7
Ago/99
42,3
36,2
14,5
14,9
Oct/99
42,7
36,8
13,8
14,3
May/00
42,4
35,9
15,4
14,5
 
Tasa de Actividad: porcentaje entre la población económicamente activa (PEA)
y la población total.

Tasa de Empleo: porcentaje entre la población ocupada y la población total.

Tasa de Desocupación: porcentaje entre la población desocupada y la PEA.

Tasa de subocupación: porcentaje entre la población subocupada y la PEA. Fuente: INDEC.