Edición Digital -Octubre de 2000 a
Año 1 Nº 2 

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Asociación Civil El Refugio

Una obra solidaria en el límite de la subsistencia


Beatriz Balbazoni
Secretaria

Objetivo de la Asociación
“La Asociación funciona desde hace seis años, y tiene como finalidad satisfacer las necesidades básicas de la gente de la calle: techo, comida, medicación, calzado, etc.

La búsqueda de un techo
El problema del techo lo atendimos hasta junio de 1999, ya que teníamos un galpón de 500 metros cubiertos, que compramos mediante un préstamo  hipotecario. Comenzamos a tener problemas con CLIBA, ya que la gente rompía las bolsas de basura, para comer los alimentos que podría haber en las bolsas.
Como CLIBA no llevaba las bolsas rotas, se nos ocurrió que la gente vaya a ese galpón y que coman allí. Comenzaron siendo cinco personas, luego diecisiete, y llegaron a ser 380 personas.
Lamentablemente, después no nos alcanzó el dinero para pagar las cuotas de la hipoteca, que eran de 5.000 pesos mensuales y no pudimos seguir contando con el galpón.
Cuando se lanzó el Programa Buenos Aires Presente (BAP), nos contactamos para pedir ayuda, para seguir contando con ese lugar. Vino un operativo con asistentes sociales, patrulleros y gente del Programa. Ellos nos dijeron que no nos podían ayudar a nosotros, pero que podían hacerse cargo de la gente, a la que derivaron a distintos hogares y hoteles.

 

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Nosotros entregamos la llave al anterior dueño del galpón y perdimos la propiedad, y los 176.000 pesos que habíamos pagado hasta el momento.

A la gente de la que se había hecho cargo el BAP, le daban tres o seis meses de asistencia, y luego volvía a estar en la calle. Entonces, “El Refugio” comenzó a pedir un espacio físico, algo que no hemos podido conseguir.

En julio de 1999, nos contactamos con el Administrador de Bienes del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, y en ese organismo nos dijeron que no disponían de ninguna propiedad para atender a la gente de la calle, al menos hasta que salga la Ley 08, porque estaban todas las propiedades usurpadas, y mediante esa ley iban a desalojar a los usurpadores.

Sin embargo, no sé si el Gobierno de la Ciudad, el BAP, o no sé quién, pidió que esta ley no se aprobara, porque no sabían qué hacer con la gente que quedaría desalojada.
Entonces, intentamos hablar con el Administrador de Bienes del Estado,  quien nunca estuvo en la oficina durante el mes que insistí para hablar con él, y la Dra. Chacón, que es quien lo seguía en jerarquía, nunca tuvo tiempo para atenderme, hasta que un día le dije que si no me atendía le iba a hacer un “escrache” en la puerta de su casa, con toda la gente de la calle.
Eso me dio resultado y me atendió al día siguiente, y me dijo que como recién había asumido De La Rúa, y se había creado el Ministerio de Infraestructura y Vivienda, no sabían si los bienes del Estado iban a pasar a ese Ministerio o si se quedaban en el ámbito del Ministerio de Economía, que es donde está incluida la Administración de Bienes del Estado. Sin embargo, me adelantó que el Estado tampoco contaba con una propiedad para facilitarnos.

El reparto de comida

El único recurso que tenemos para atender a la gente que come en la calle, es la comida de la rotisería Bella Gamba, que es de la Presidenta de la Asociación Civil. Toda la comida que repartimos sale de allí. Entregamos comida para 150 personas de lunes a viernes al mediodía en la Plaza del Congreso, por lo general guisos, jugo, una fruta, cubiertos descartables y un pan.
Anteriormente, dábamos la comida en la puerta de la sede, en la calle Virrey Ceballos, y teníamos colas hasta de dos cuadras. Los vecinos se quejaron, recibimos cartas documento y tuvimos que ir a audiencias de conciliación. Entonces nos trasladamos a la plaza y ahora no tenemos más ese problema.
Los voluntarios con los que contamos son la propia gente que come en la calle, que como vivieron mucho tiempo en El Refugio, ya son amigos nuestros.
La camioneta que usamos para repartir la comida es de mi padre, y todavía la estamos pagando.

 

El comportamiento de la gente

La gente se comporta de distinta manera, hay de todo. Hay algunos que me hablan de manera muy agradecida, y luego se dan vuelta y dicen “bueno, estos tienen plata”, pero en general no hemos tenido problemas.
Hay personas que vienen a pedir comida de traje y con teléfono celular, porque hace diez días las echaron del hotel y se quedaron sin trabajo. Son los nuevos pobres. Y también están los “parias”, los que siempre fueron linyeras.
Vienen pocos chicos, en general es gente adulta. El promedio de edad es de 50 años, aunque hay algunos jóvenes.

¿Por qué la gente come en la calle?

La principal causa de que haya tanta gente en esta situación es el desempleo, no tenemos dudas de esto. La desocupación también es la principal causa del aumento de la delincuencia, ya que hay gente que no tiene cómo alimentar a sus hijos y se le cruza por la cabeza la idea de salir a robar. También hay gente que estuvo presa, salió luego de cumplir su condena, su familia no la recibe y vuelve a caer en lo mismo.
El tema de la atención de la salud es otro grave problema. Yo tuve en mi casa a un señor con hepatitis C. Se lo llevó el SAME, le pusieron una inyección en el Hospital Ramos Mejía, y lo devolvieron a la calle porque no tenían cama.
Me comuniqué con el BAP para que consigan una cama, me dijeron que iban a encargarse del tema, y todavía estoy esperando. Finalmente se recuperó en mi casa, y ahora está en la calle de nuevo.

El Programa Buenos Aires Presente

Buenos Aires Presente, es un programa que consiste en darle un techo a la gente de la calle. Hay que llamar por teléfono al 0800-777-6242, y comunicar desde dónde se está comunicando. Acude una camioneta del BAP, estudia la situación, y la persona es derivada a un Hogar o a un Hotel. Digo supuestamente porque las veces que he llamado no he obtenido respuesta, y gente de la calle me dijo que le ocurrió lo mismo.

El “colchonazo”

El “colchonazo” fue un reclamo social que se hizo en el mes de abril. Tomamos parte de la calle y de la vereda en Rivadavia y Rincón, con colchones, y la gente “durmiendo” allí. Fue un reclamo pidiendo un techo, porque estaba por llegar el invierno. El reclamo coincidió con la protesta de los sindicalistas frente al Congreso.
Un Subcomisario me dijo que habían recibido la orden de reprimirnos a nosotros también. Como no podíamos exponer a la gente, nos trasladamos a la puerta de la sede social, y allí el “colchonazo” duró 10 días.
Concurrió gente de la Fiscalía Nº 8, y comprobaron que nosotros no estábamos violando el artículo 41 del Código de Contravenciones, ya que los peatones y los vehículos podían circular, y nosotros ocupábamos una parte de la vereda y una parte de la calle. Sin embargo, los vecinos radicaron una denuncia en el Centro de Gestión y Participación Nº 1, y tuvo que actuar la Fiscalía.
Nosotros dijimos que organizamos el “colchonazo” porque las autoridades no nos recibían. Entonces se organizó una reunión en la Fiscalía, con la presencia de un representante del Centro de Gestión y Participación Nº 1, una representante de la Defensoría del Pueblo, un representante del Ministerio de Acción Social y una representante de Buenos Aires Presente.
En esa reunión se acordó que El Refugio iba a colaborar para que la gente de la calle sea asistida por el Gobierno de la Ciudad, y ellos a su vez, se comprometían a realizar las gestiones necesarias para que contemos con un lugar físico.
Nosotros nos ocupamos de que la gente subiera a las camionetas del BAP para que sean derivadas a los hogares y levantamos el “colchonazo”.
El BAP contaba con 68 lugares. Nosotros les enviamos 70 personas, y cuando envié la persona número 71 me dijeron que no había más lugar. Como se puede advertir, es necesario disponer de más lugares para este fin.

Donaciones

La Asociación no recibe ningún tipo de subsidio. La gente del barrio, nos dona ropa en desuso, calzado, etc. También los laboratorios nos han donado medicamentos.
Nosotros no solicitamos donaciones a empresas, ya que la atención social es una obligación del Estado. Sólo una vez, cuando teníamos el galpón, la Sra. Amalia Lacroze de Fortabat donó 150 colchones y frazadas, y el Dr. Mario Socolinsky donó una camioneta llena de medicamentos. Aceptaríamos donaciones, pero no en dinero. Obviamente, si alguien dispone de un espacio físico lo aceptaríamos, ya que es lo que más necesitamos. Sería un lugar, donde si una mujer fue golpeada por su marido, pueda acudir, por ejemplo. Hay gente que vive desde hace diez años en la calle, son alcohólicos, y prefieren vivir de esa manera. Pero si un día llueve y se mojan, se enferman. Así que si tuviéramos un nuevo “refugio”, al menos podrían protegerse.”

 


La Asociación Civil El Refugio
tiene su sede en
Virrey Ceballos 715, Buenos Aires
Tel.: 4384-8515.