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Asociación
Civil El Refugio
Una obra solidaria
en el límite de la subsistencia

Beatriz Balbazoni
Secretaria
Objetivo de la
Asociación
“La Asociación
funciona desde hace seis años, y tiene como finalidad satisfacer
las necesidades básicas de la gente de la calle: techo, comida,
medicación, calzado, etc.
La búsqueda
de un techo
El problema
del techo lo atendimos hasta junio de 1999, ya que teníamos un
galpón de 500 metros cubiertos, que compramos mediante un préstamo
hipotecario. Comenzamos a tener problemas con CLIBA, ya que la gente
rompía las bolsas de basura, para comer los alimentos que podría
haber en las bolsas.
Como CLIBA no llevaba las bolsas rotas, se nos ocurrió que la
gente vaya a ese galpón y que coman allí. Comenzaron siendo
cinco personas, luego diecisiete, y llegaron a ser 380 personas.
Lamentablemente, después no nos alcanzó el dinero para
pagar las cuotas de la hipoteca, que eran de 5.000 pesos mensuales y
no pudimos seguir contando con el galpón.
Cuando se lanzó el Programa Buenos Aires Presente (BAP), nos
contactamos para pedir ayuda, para seguir contando con ese lugar. Vino
un operativo con asistentes sociales, patrulleros y gente del Programa.
Ellos nos dijeron que no nos podían ayudar a nosotros, pero que
podían hacerse cargo de la gente, a la que derivaron a distintos
hogares y hoteles.
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Cooperativismo
Mutualismo
Asociaciones
y Fundaciones
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Nosotros entregamos la llave al anterior dueño del galpón
y perdimos la propiedad, y los 176.000 pesos que habíamos pagado
hasta el momento.
A la gente de la
que se había hecho cargo el BAP, le daban tres o seis meses de
asistencia, y luego volvía a estar en la calle. Entonces, “El
Refugio” comenzó a pedir un espacio físico, algo que no
hemos podido conseguir.
En julio de 1999,
nos contactamos con el Administrador de Bienes del Gobierno de la Ciudad
de Buenos Aires, y en ese organismo nos dijeron que no disponían
de ninguna propiedad para atender a la gente de la calle, al menos hasta
que salga la Ley 08, porque estaban todas las propiedades usurpadas,
y mediante esa ley iban a desalojar a los usurpadores.
Sin embargo, no
sé si el Gobierno de la Ciudad, el BAP, o no sé quién,
pidió que esta ley no se aprobara, porque no sabían qué
hacer con la gente que quedaría desalojada.
Entonces, intentamos hablar con el Administrador de Bienes del Estado,
quien nunca estuvo en la oficina durante el mes que insistí para
hablar con él, y la Dra. Chacón, que es quien lo seguía
en jerarquía, nunca tuvo tiempo para atenderme, hasta que un
día le dije que si no me atendía le iba a hacer un “escrache”
en la puerta de su casa, con toda la gente de la calle.
Eso me dio resultado y me atendió al día siguiente, y
me dijo que como recién había asumido De La Rúa,
y se había creado el Ministerio de Infraestructura y Vivienda,
no sabían si los bienes del Estado iban a pasar a ese Ministerio
o si se quedaban en el ámbito del Ministerio de Economía,
que es donde está incluida la Administración de Bienes
del Estado. Sin embargo, me adelantó que el Estado tampoco contaba
con una propiedad para facilitarnos.
El reparto de
comida
El único
recurso que tenemos para atender a la gente que come en la calle, es
la comida de la rotisería Bella Gamba, que es de la Presidenta
de la Asociación Civil. Toda la comida que repartimos sale de
allí. Entregamos comida para 150 personas de lunes a viernes
al mediodía en la Plaza del Congreso, por lo general guisos,
jugo, una fruta, cubiertos descartables y un pan.
Anteriormente, dábamos la comida en la puerta de la sede, en
la calle Virrey Ceballos, y teníamos colas hasta de dos cuadras.
Los vecinos se quejaron, recibimos cartas documento y tuvimos que ir
a audiencias de conciliación. Entonces nos trasladamos a la plaza
y ahora no tenemos más ese problema.
Los voluntarios con los que contamos son la propia gente que come en
la calle, que como vivieron mucho tiempo en El Refugio, ya son amigos
nuestros.
La camioneta que usamos para repartir la comida es de mi padre, y todavía
la estamos pagando.
El comportamiento
de la gente
La gente se comporta
de distinta manera, hay de todo. Hay algunos que me hablan de manera
muy agradecida, y luego se dan vuelta y dicen “bueno, estos tienen plata”,
pero en general no hemos tenido problemas.
Hay personas que vienen a pedir comida de traje y con teléfono
celular, porque hace diez días las echaron del hotel y se quedaron
sin trabajo. Son los nuevos pobres. Y también están los
“parias”, los que siempre fueron linyeras.
Vienen pocos chicos, en general es gente adulta. El promedio de edad
es de 50 años, aunque hay algunos jóvenes.
¿Por qué
la gente come en la calle?
La principal causa
de que haya tanta gente en esta situación es el desempleo, no
tenemos dudas de esto. La desocupación también es la principal
causa del aumento de la delincuencia, ya que hay gente que no tiene
cómo alimentar a sus hijos y se le cruza por la cabeza la idea
de salir a robar. También
hay gente que estuvo presa, salió luego de cumplir su condena,
su familia no la recibe y vuelve a caer en lo mismo.
El tema de la atención de la salud es otro grave problema. Yo
tuve en mi casa a un señor con hepatitis C. Se lo llevó
el SAME, le pusieron una inyección en el Hospital Ramos Mejía,
y lo devolvieron a la calle porque no tenían cama.
Me comuniqué con el BAP para que consigan una cama, me dijeron
que iban a encargarse del tema, y todavía estoy esperando. Finalmente
se recuperó en mi casa, y ahora está en la calle de nuevo.
El Programa Buenos
Aires Presente
Buenos Aires Presente,
es un programa que consiste en darle un techo a la gente de la calle.
Hay que llamar por teléfono al 0800-777-6242, y comunicar desde
dónde se está comunicando. Acude una camioneta del BAP,
estudia la situación, y la persona es derivada a un Hogar o a
un Hotel. Digo supuestamente porque las veces que he llamado no he obtenido
respuesta, y gente de la calle me dijo que le ocurrió lo mismo.
El “colchonazo”
El “colchonazo”
fue un reclamo social que se hizo en el mes de abril. Tomamos parte
de la calle y de la vereda en Rivadavia y Rincón, con colchones,
y la gente “durmiendo” allí. Fue
un reclamo pidiendo un techo, porque estaba por llegar el invierno.
El reclamo coincidió con la protesta de los sindicalistas frente
al Congreso.
Un Subcomisario me dijo que habían recibido la orden de reprimirnos
a nosotros también. Como no podíamos exponer a la gente,
nos trasladamos a la puerta de la sede social, y allí el “colchonazo”
duró 10 días.
Concurrió gente de la Fiscalía Nº 8, y comprobaron
que nosotros no estábamos violando el artículo 41 del
Código de Contravenciones, ya que los peatones y los vehículos
podían circular, y nosotros ocupábamos una parte de la
vereda y una parte de la calle. Sin embargo, los vecinos radicaron una
denuncia en el Centro de Gestión y Participación Nº
1, y tuvo que actuar la Fiscalía.
Nosotros dijimos que organizamos el “colchonazo” porque las autoridades
no nos recibían. Entonces se organizó una reunión
en la Fiscalía, con la presencia de un representante del Centro
de Gestión y Participación Nº 1, una representante
de la Defensoría del Pueblo, un representante del Ministerio
de Acción Social y una representante de Buenos Aires Presente.
En esa reunión se acordó que El Refugio iba a colaborar
para que la gente de la calle sea asistida por el Gobierno de la Ciudad,
y ellos a su vez, se comprometían a realizar las gestiones necesarias
para que contemos con un lugar físico.
Nosotros nos ocupamos de que la gente subiera a las camionetas del BAP
para que sean derivadas a los hogares y levantamos el “colchonazo”.
El BAP contaba con 68 lugares. Nosotros les enviamos 70 personas, y
cuando envié la persona número 71 me dijeron que no había
más lugar. Como se puede advertir, es necesario disponer de más
lugares para este fin.
Donaciones
La Asociación
no recibe ningún tipo de subsidio. La gente del barrio, nos dona
ropa en desuso, calzado, etc. También los laboratorios nos han
donado medicamentos.
Nosotros no solicitamos donaciones a empresas, ya que la atención
social es una obligación del Estado. Sólo una vez, cuando
teníamos el galpón, la Sra. Amalia Lacroze de Fortabat
donó 150 colchones y frazadas, y el Dr. Mario Socolinsky donó
una camioneta llena de medicamentos. Aceptaríamos donaciones,
pero no en dinero. Obviamente, si alguien dispone de un espacio físico
lo aceptaríamos, ya que es lo que más necesitamos. Sería
un lugar, donde si una mujer fue golpeada por su marido, pueda acudir,
por ejemplo. Hay gente que vive desde hace diez años en la calle,
son alcohólicos, y prefieren vivir de esa manera. Pero si un
día llueve y se mojan, se enferman. Así que si tuviéramos
un nuevo “refugio”, al menos podrían protegerse.”
La Asociación Civil El Refugio
tiene su sede en
Virrey Ceballos 715, Buenos Aires
Tel.: 4384-8515.
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