|
|
Editorial
La realidad social exige respuestas efectivas Es evidente que
los prominentes estudiosos de la evolución social en el mundo,
de las décadas de los años ´60 y ´70, estaban
muy lejos de advertir que su gran preocupación por lo que haría
el hombre con el ocio -a raíz del acelerado progreso de la tecnología,
que reemplazaría muchas tareas manuales- no iba a coincidir precisamente
con un mayor bienestar general, sino todo lo contrario. |
|
|||
|
|
Entre
los asistentes estuvo el célebre economista de Bangladesh Muhammad
Yunus –el banquero de los pobres- que otorga microcréditos de 30
o 40 dólares básicamente a mujeres de los hogares más
pobres del mundo. Entre sus expresiones se encuentran: “hay que hacer
algo por los demás”, “basta muy poco dinero para satisfacer necesidades
muy grandes” o “si hay una sola guerra que librar es la de la lucha contra
la pobreza y la miseria.” Si bien son muchas las características que hay que destacar de esta nueva organización, que tiene tan solo cinco años de vida, hay tres asuntos básicos, que formaron parte del temario de manera destacada: Detener el avance del SIDA; Evitar las guerras y Disminuir la pobreza en el mundo. “El foro del estado del mundo” es una entidad que –se supone- intenta rivalizar, como la alternativa norteamericana al célebre World Economic Forum, que se efectúa cada mes de febrero en Davos, Suiza. Su presidente, Jim Garrison, manifestó que “el gran desafío es asegurar que la globalización tenga un efecto tan positivo sobre el planeta como lo tuvo la democratización en los últimos 100 años”. La mayor parte de la humanidad necesita la reivindicación de los derechos relacionados con la protección de su propia naturaleza. Esos derechos están estrechamente vinculados con la salud, la alimentación, el trabajo y el bienestar en general. Pero que por sobre todas las cosas, están orientados a proteger la dignidad de los seres humanos, como también, contribuir a que la vida en este mundo sea plena de felicidad. Esa parte de la humanidad que tiene poder político y económico, está actuando de una manera que es contraria al progreso logrado en materia de ciencia y tecnología. Pues se está excluyendo el progreso de la civilización. Y con ello se está excluyendo al hombre. ¿Qué puede haber más importante sobre la tierra que la vida de los seres humanos? Sin embargo, mientras millones de personas “construyen” a través de las Organizaciones con Fines Sociales o en forma individual, hay otras, que tienen como objetivo acrecentar sus propias riquezas; las que no vacilan en utilizar el poder para desencadenar guerras que cobran vidas de inocentes; son las que en definitiva, “destruyen”. Una característica muy grave –además de lo que hacen- es que poseen el mayor poder económico y político. Con lo cual, no es facil defender los valores éticos, morales, ni el bienestar y felicidad de la gente. Con la formación del “Foro del estado del mundo” nace la esperanza de que sus importantes miembros, puedan tener la influencia necesaria para lograr la equidad que hace falta entre los seres humanos. Y aquel sueño que hace muchos años muchos tuvimos del mundo ideal para el año 2000, aún un poco más tarde, sea realidad. La formación de las generaciones que nos suceden, está expuesta a la mala influencia de los mensajes que les llega por el mal comportamiento de algunas personas que son la minoría. Es hora de difundir con la mayor fuerza posible, las buenas acciones que realiza la mayoría. La humanidad tiene no menos de 15 preguntas para formularse, a la que les corresponden las respectivas respuestas que ni los principales líderes del mundo le han dado respuesta: 1) ¿Cómo alcanzar el desarrollo sustentable para todos? 2) ¿Cómo prevenir los conflictos del agua potable y a la vez proveer agua para todos? 3) ¿Cómo equilibrar la producción de recursos con el permanente crecimiento de la población? 4) ¿Cómo transformar regímenes autoritarios en genuinas democracias? 5) ¿Cómo lograr que se utilicen perspectivas globales de largo plazo en la formulación de políticas en cada país para el beneficio de toda la población? 6) ¿Cómo lograr que la globalización y la convergencia de la información beneficie a todos? 7) ¿Cómo lograr un desarrollo ético que reduzca la brecha entre ricos y pobres? 8) ¿Cómo reducir la amenaza de nuevas enfermedades y el número creciente de microorganismos inmunes? 9) ¿Cómo mejorar la capacidad de tomar decisiones correctas cuando está en cambio la naturaleza del trabajo y de las instituciones? 10) ¿Cómo reducir conflictos étnicos y el terrorismo mediante valores compartidos? 11) ¿Cómo puede la creciente autonomía de la mujer mejorar la condición humana? 12) ¿Cómo frenar la transformación de los grupos delictivos organizados en empresas globales cada vez más poderosas y sofisticadas? 13) ¿Cómo satisfacer en forma segura la demanda creciente de energía? 14) ¿Cuáles son los caminos más efectivos para acelerar la aplicación del avance científico y tecnológico hacia un mejoramiento de la condición humana? 15) ¿Cómo lograr que consideraciones éticas se incorporen rutinariamente a decisiones globales? Aunque no hubo respuestas, hay una mayor concertación global para resolver esos problemas, el gran peligro es que la globalización económica sea un riesgo mayor que las ventajas que supone. Sus beneficiarios deben saber, que de seguir esta tendencia socio-económica, también puede afectar sus propios intereses. El sufrimiento de tanta gente. La degradación de los valores éticos y morales. La injusticia que significa que haya personas a las que les sobran bienes y riquezas, mientras otras no tienen ni siquiera el alimento para vivir, debiera ser el estímulo para muchos líderes a fin de hallar las respuestas para esas 15 preguntas. La locomotora construida con las cajas de cartón que entrega el gobierno norteamericano a los “sin techo”, fue la escultura de la pobreza. Demostrando con ese símbolo que la miseria también existe. Mientras, irónicamente, los poderosos del mundo trataban el tema de la pobreza. Esta es la contracara de lo que llaman algunos defensores de la globalización “la locomotora del progreso”. Mientras tanto, en cada lugar donde habite un ser humano, en cada acción que se emprenda para mejorar la situación que padecemos, en cada una de las personas que hacen de la solidaridad, de la honestidad, de la práctica de los valores éticos y morales, debe anidarse y crecer, el pensamiento de que en su propia defensa y en la de sus propios descendientes, se debe actuar, participar y difundir, todas las buenas acciones que realizan diariamente mujeres y hombres de bien, para que sea “el modelo”. Queda mucho por expresar. Pero ¿Cómo hacemos para que nuestros gobernantes asuman que son ellos los principales responsables de lo que nos está ocurriendo? |
||||