Edición Digital -Noviembre de 2000 a
Año 1 Nº 3 

 Tapa papel
 Editorial

 Opinión

 Sumario
 Edición Actual

 Ediciones Anteriores

 Principios de Mundo
 Solidario

 Libro de Visitas

 Quienes somos
 Editores

 

Servicios
 Proyectos de Ley
 Libros

 Legislación

 Suscripción

 Revaloricemos las virtudes

 

Buscador







 

 

 

 

 


 

Un artista solidario

Benito Quinquela Martín

Colage - Mundo Solidario

Su origen

Se cree que nació el 1º de marzo de 1890, fue dejado en la Casa de Expósitos de Buenos Aires, el 20 de marzo. Fue bautizado con el nombre de Benito Juan y se le asignó el apellido Martín. En 1897 fue adoptado por Manuel Chinchella y señora. Vivían en La Boca. De niño comenzó a ayudar a sus padres en la carbonería que tenían. Cuando tenía 14 años, Benito pegó carteles de Alfredo Palacios.

El carbonero

Trabajó en el puerto. A los 17 años ingresó en la Academia Musical Pezzini Stiattesi. Su maestro fue Alfredo Lázzari, que le enseñó que un artista tiene que ser libre.

El libro que más influyó en su vocación fue "El Arte", del escultor francés Auguste Rodin, de allí tomó "que mi arte sea un reflejo de mi vida y de mi ambiente". Fue amigo de Juan de Dios Filiberto.

El pintor

A los 20 años, expuso en la Sociedad Ligure de Mutuo Socorro en La Boca. Abandonó su trabajo en el puerto. Su vocación era pintar. Envió periódicamente al Salón Nacional y sus obras eran siempre rechazadas. En 1914 participó del primer Salón de Recusados del Salón Nacional que marcó un hito en la historia de nuestro arte, presentó dos paisajes pero nadie le compró sus cuadros y tuvo que seguir dibujando retratos a la carbonilla a razón de 5 pesos o algunas pinturas que canjeaba por un café con leche. El trabajo escaseaba y un pintor no tenía mucho futuro.

En pleno sol - 1931

Primeros éxitos

Conoció al director de la Academia Nacional de Bellas Artes, don Pío Collivarino, quien fue a ver sus obras, y sorprendido, lo elogió y le manifestó que La Boca había encontrado a su pintor.

A los pocos días Eduardo Taladrid, Secretario de la Academia, decidió financiarle la compra de telas, pinturas, bastidores y marcos, y los costos de una exposición. Durante 18 meses Benito realizó 50 pinturas. Con ellas, en noviembre de 1918 inauguró su primera exposición en Galería Witcomb, vendió diez obras por un total de 5.000 pesos. La primera obra que se vendió la compró don Pío Collivadino.

Al año siguiente le organizaron una exposición en los salones del Jockey Club, que fue un éxito.

Pintor viajero

En 1920 expuso en Mar del Plata. Viajó a Brasil, después de algunos inconvenientes y de pasar seis meses en Río realizó una exposición en la Escuela de Bellas Artes y obtuvo un gran suceso. El presidente del Brasil le adquirió una de sus obras que hoy se encuentra en el Museo Nacional de Bellas Artes de Río de Janeiro. Su regreso es triunfal. Pero el triunfo debía ser en Europa.

Benito tenía ya un importante estudio en la esquina de Coronel Salvadores y Pedro de Mendoza con la mejor vista del Puente Avellaneda, esa estructura de hierro emblemática.

Éxitos europeos

En Madrid, expuso en el Círculo de Bellas Artes. Los académicos y grandes artistas españoles visitaron su exposición, el Rey Alfonso XIII lo recibió en el Palacio, y su hija, la Infanta Isabel, visitó al artista. El gobierno le adquirió dos obras para el Museo de Arte Moderno y es el primer pintor americano que ingresa en el museo. También vendió otras ocho obras. En Buenos Aires, la prensa recogió el éxito de este hombre de 33 años y una vida humilde y digna. A la vuelta es agasajado por más de 400 personas frente a la casa-carbonería de sus padres. Con las pesetas que trajo les compró a sus padres la carbonería que alquilaban y allí vivió hasta que falleció su madre en 1948.

El 6 de noviembre inauguró Benito, en la Sociedad Amigos del Arte. Ya sus precios son importantes, van de 10.000 pesos a 1.200, que equivalen a 34.000 y 4.000 dólares del año 2.000, y expone por primera vez la obra "Crepúsculo".

Esta fue su preferida y nunca quiso venderla, hoy integra el patrimonio del museo que él creara y que acoge 86 de sus más importantes obras en Pedro de Mendoza 1835 (Tel.: 4301-1080) y que merece ser visitado.

Chinchella Martín

El éxito lo acompaña. Cambió la grafía de su apellido, del Chinchella de su padre pasa al Quinquela, como se pronunciaba en italiano.

Conoció al Dr. Marcelo T. de Alvear, presidente de la República, quien se convierte en su admirador.Fogata de San Juan - 1930

Al año siguiente el Príncipe de Gales visitó la Argentina y el presidente Alvear le regaló una de las obras más maravillosas de toda la producción de Quinquela, titulada "Puente de La Boca". Alvear le dijo que para ser reconocido en el mundo artístico debe triunfar en París, y hacia allí se embarcó Benito y alquiló la galería más importante. A la semana había vendido 20 obras y la muestra fue visitada por 24.700 personas. Vuelve tan solo con su obra preferida, "Crepúsculo", y con cerca de 300.000 francos franceses y el honor que una de sus obras, "Crepúsculo en el astillero", fuera adquirida por el Museo de Luxemburgo y expuesta en el Museo Jeau de Pome.

Buenos Aires y Nueva York

Fundó La Peña del Tortoni, con un grupo de artistas e intelectuales. Se realizaron conciertos y exposiciones de gran valor. Los críticos de arte escribían en sus mesas las notas que publicaban en los diarios, Alfonsina Storni, Ortega y Gasset, Josephine Baker y todos los ilustres visitantes concurrían allí, convocados por Quinquela y Juan de Dios Filiberto.

El Jockey Club de Buenos Aires le compró una de sus obras en 10.000 pesos, y con ese dinero viajó en 1928 a Estados Unidos y expuso en la Anderson Gallery de Nueva York. Dos de sus obras ingresaron al Metropolitan Museum.

Expuso en La Habana, y allí se quedaron dos de sus más importantes obras.

Al regreso pintó dos fabulosas obras para la Casa del Teatro, siendo la más importante donación que recibió dicha institución. Hoy en el Teatro Regina, Av. Santa Fe 1235, Buenos Aires, pueden ser admiradas.

En Estados Unidos conoció a Georgette Blandy, una rica viuda, escultora aficionada, quien lo visitó meses después en Buenos Aires, y hasta viajó en secreto a Roma para pasar una semana inolvidable con Benito. Él no deseaba ataduras y sus queridos "viejos" eran toda su familia. Georgette falleció diez años después y le dejó un importante legado, que Benito rápidamente distribuyó en obras de bien en la Boca.

Roma y Londres

En 1929 expuso en Roma. La muestra fue visitada por Benito Mussolini.

1930 es el comienzo de la gran crisis en la Argentina y también el año en que finalmente una obra de Quinquela Martín ingresa al Museo Nacional de Bellas Artes, pese a estar ya representado en diez grandes museos de todo el mundo. Para Benito también fue difícil "ser profeta en su tierra", y sufrió en carne propia esa pasión argentina de maltratar a los mejores.

Quinquela parte hacia Londres, y expone en la Burlington Gallery.

Cinco de las obras ingresan a museos de Gales, Manchester, Sheffield y Nueva Zelanda.

La Escuela Museo

Una des sus ideas fue crear el Instituto Sanmartiniano. Decidió dar todo lo que tenía en pro de sus semejantes en La Boca. Adquiere el terreno de Pedro de Mendoza 1850 y lo donó al Consejo Nacional de Educación para la creación de una escuela que albergara a 1.000 alumnos de nivel primario. En el segundo piso se habilitó el Museo de La Boca y en el último piso el atelier para Quinquela, que sería director ad honorem del museo.

Decoró las 18 aulas con pinturas murales. A la escuela le querían poner su nombre y él se opuso, por eso se llamó Escuela Pedro de Mendoza.

En 1937 se inauguró el Museo de Bellas Artes de La Boca, con obras que adquirió a los más importantes pintores, incluso a aquellos que lo combatían y trataban de minimizarlo por celos, y donó una estupenda colección de mascarones de proa, por la cual le ofrecieron 150.000 dólares, para el Museo Naval de los Estados Unidos, y él lo rechazó.

Continuó comprando terrenos vecinos y los donó para realizar la Escuela de Artes Gráficas y un lactario. Siempre se negó a que dichas instituciones lleven su nombre.

Éxitos locales

Fue uno de los fundadores de la República de La Boca, de la cual era el "Gran Almirante de tierra y mar" y donde por su reglamento no se podía hablar de política sino únicamente de temas artísticos y espirituales.

En 1944 expuso en Galerías Witcomb luego de casi 20 años. Son 74 obras y presentó 25 de sus poco conocidas aguafuertes.

Quinquela representado con su uniforme de la "Orden del Tornillo"Realizó 50 aguafuertes de las cuales 35 fueron conocidas, y recién fueron presentadas en su totalidad por primera vez en setiembre del año 2000 en la megaexposición Quinquela, en el Palais de Glace de Buenos Aires.

Obtiene un éxito extraordinario y en tan sólo tres semanas una multitud visita la galería. Vende 20 obras en el equivalente a 200.000 pesos de hoy, y su estudio de La Boca comenzó a ser visitado por numerosos extranjeros y coleccionistas locales que se disputan sus obras. 

Falleció su madre y él sigue viviendo en la Escuela y Museo de La Boca. Creó la famosa "Orden del Tornillo", que garantizaba a los que la recibieran que nunca serían cuerdos, y siempre conservarían la genialidad. La Boca era Quinquela, allí únicamente él reinaba, y todos sabían que los ayudaría en sus problemas, fueran enfermedades, vivienda, sepelios, trabajo o simplemente dinero.

Mito y Leyenda

Tuvo la fama y el reconocimiento del pueblo, pero sus colegas y los intelectuales lo rechazaban, les molestaba el cariño de la gente que interpretaba como nadie su obra. En 1953 expuso en Witcomb, 60 obras con la serie "Nubes en el Puerto". La crítica lo castiga, pero cerca de 200.000 personas visitaron la muestra en 22 días y se agotaron 72.000 catálogos, vende 20 obras y la revista Time en Estados Unidos destaca el fervor de la gente. En 1958 encargó a una cochería su ataúd y lo pintó en su taller. Sostenía que los argentinos éramos "grises" pero que los artistas deberían estar siempre rodeados de color. También donó el "Instituto de Odontología Infantil", que atiende 800 niños todos los días.

Repitió su éxito en Witcomb en 1961 y se crea la Fundación Quinquela Martín. Con 73 años realizó su obra de mayor tamaño "Día de trabajo", de 277 x 952 cm. En 1967 donó sus mayores 27 pinturas, la colección completa de sus aguafuertes y muebles y recuerdos por valor de más de 50 millones de pesos al Museo de La Boca. Donó el Teatro de La Ribera y ocho murales.

En 1972 sufrió una hemiplejía. Dos años después se casó con Marta Cerruti, quien permaneció a su lado desde hacía 20 años. Falleció en el Instituto del Diagnóstico, el 28 de enero de 1977. Sus restos descansan en el Cementerio de la Chacarita. Hombre ejemplar, genial creador, es el símbolo de un barrio, el mayor pintor urbano y consagrado por el pueblo. Modelo de generosidad y de simpleza, su mayor virtud fue su humildad. Dejó todo a los humildes, los niños y los jóvenes.

 

Sitio Social

Cooperativismo  

Mutualismo  

Asociaciones y    Fundaciones