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Asociación
Civil Escala Visita a la Asociación Civil Escala y entrevista con María Alejandra Moreno, Directora del Taller Protegido para discapacitados mentales de la entidad.
El problema fundamental que tenemos es que los comerciantes dudan, y son muy pocos los que nos compran los productos.
Lograr que los operarios salgan a la calle a vender las bolsas fue un trabajo arduo, que nos llevó un año y diez meses. En la Asociación participaban 17 personas, pero ahora quedan 14, ya que hay uno con licencia médica y hay dos que desistieron, y no asisten al taller. El microemprendimiento fue organizado de manera tal que se autofinancie, a través de la venta de las bolsas, y poder pagarle un jornal a los operarios. La jornada de trabajo se extiende desde las 8:30 hasta las 17 horas. Almuerzan aquí, aunque se tienen que traer la comida. Antes nosotros nos encargábamos del almuerzo, pero el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires nos sacó las becas, por lo que se nos hizo imposible seguir haciéndolo. Además, no tenemos ningún subsidio.
La entidad se mantiene con la venta de las bolsas, y el mes pasado ingresaron a la entidad sólo 339.- pesos, y se gastaron 480.- pesos en concepto de servicios, como gas, teléfono, agua, etc. Durante 1999 se vendió bien, no nos podemos quejar. Fue durante el 2000 cuando cayeron las ventas. Hay otros talleres protegidos que se encargan de fabricar bolsas para otros usos, como por ejemplo bolsas de residuos. Pero nosotros tenemos asignado el rubro "regalería", y no queremos sacarle el mercado a los otros talleres.
Sinceramente, no tenemos expectativas para el futuro. Hace 16 años que trabajo con discapacitados, estoy todo el día en la Asociación sin cobrar un peso, y estoy sumamente compenetrada en la problemática. Sin embargo, no pudimos conseguir un solo empresario que done 500.- pesos para el taller. Estoy muy preocupada, ya que no queremos que el taller cierre. Estamos luchando doce o catorce horas por día para evitarlo, y compartimos buenos y malos momentos con ellos. Apelamos al buen corazón de la gente para que nos ayude. Necesitamos a alguien que quiera apadrinar a la institución, o gente que pueda colaborar anual o mensualmente, hasta que la entidad salga a flote. Yo doy mi palabra que si alguien nos ayuda con 500.- pesos mensuales, a esa o a esas personas, cuando la entidad se recupere, les pediré que no nos financie más.
La sede de la Asociación Civil fue comprada a medias por los padres de los chicos y la ex Secretaría de Acción Social, hace ya 18 años. Los operarios ya no son tan chicos. El más joven tiene 20 años y el más grande, 48 años. La entidad se encarga de capacitarlos, de que aprendan el oficio. Algunos de ellos viven en la zona, y otros llegan de distintos barrios. Algunos vienen solos, y a los demás los traen los padres" .
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