La Mutualidad debe ser respetada
Por el Dr. Luis Valladares
Las noticias y medidas que se toman frecuentemente y que dan cuenta de anomalías cometidas por algunas Mutuales, afectan negativamente a todo el mutualismo imponiéndole un inmerecido y generalizado desprestigio.
La abundante difusión de información de este tipo, desacredita también el accionar de las organizaciones que cumplen con la doctrina, al crear un manto de sospecha hacia todo el sistema mutual.
Esta práctica ha llegado a un nivel alarmante, que sin duda, instala un falso concepto en el público en general que no conoce las actividades que desarrollan ni el aporte que realizan a las comunidades las Mutuales que respetan los principios y valores de la doctrina mutual.
Es cierto que a veces se utiliza la figura de la Mutual para realizar actividades reñidas con la ética y las leyes y que eluden los controles de sus actividades. También suelen hacerlo algunas sociedades comerciales, sin embargo en este caso, no va en desmedro del prestigio de todas.
Pero nos llama más la atención que haya una enorme difusión desprestigiando a la Mutualidad, siendo que el INAES forma parte del mismo Estado y obviamente lesiona su función de control. Esta difusión que hace el Estado a través del ANSES sobre las tasas de interés por créditos a jubilados, debiera limitarse a comunicar las medidas que se toman para transparentar el sistema y poner fin a los abusos que haya. En cambio, prevalece la desmesura y se difunden dos o tres casos como si cometiera abusos todo el sistema, manchando de este modo al mutualismo todo.
¿Acaso no se advierte el daño que se realiza a este laborioso sector que brinda servicios sociales y promueve la práctica de los valores? ¿Se desconoce el aporte que desde la mitad del siglo XIX viene haciendo para la consolidación de nuestra Patria abierta a todos?
¿O tal vez hay una utilización política de los conflictos con el lema “caiga quien caiga” con fines de posicionamiento de algunos funcionarios de turno?
Lamentablemente, como en otro tipo de temas, cuando un actor realiza prácticas “non sanctas”, existe en el imaginario popular una tendencia a la generalización involucrando a todos los actores. El daño es tan grande que tal vez, el INAES pueda ser un moderador y también las organizaciones de grado superior, puedan contribuir de una manera muy efectiva para evitar que haya transgresores en el sector, y si persisten realizando actividades que perjudican a todo el sistema mutual y a la sociedad, notificar al organismo de fiscalización, y también llevar a cabo un seguimiento para verificar que se hayan tomado las medidas correctivas correspondientes.
Es una prioridad indelegable de todo el sector la defensa de las Mutuales como instituciones de la sociedad, porque además de brindar servicios que contribuyen directamente al bienestar general, son sólidos pilares sobre los que se construyen las sociedades que practican la democracia, la solidaridad, el esfuerzo propio, la ayuda mutua, la responsabilidad, la igualdad y la equidad. Y cada uno de sus miembros además, debe hacer gala del cumplimiento de los valores éticos de honestidad, transparencia, responsabilidad social y preocupación por los demás. Por lo que también es una importante fuente de formación de las nuevas generaciones.
Semejantes fortalezas para mejorar la calidad de vida de la sociedad en su conjunto, deben ser protegidas contra quienes, sin escrúpulos, hacen un mal uso de nuestra forma jurídica y obviamente no practican los valores.
Y del mismo modo que desaprensivamente se difunden informaciones que dañan a todo el mutualismo, como recientemente lo ha hecho la ANSeS, llama la atención que este organismo del Estado impulse una campaña de desprestigio a un sector que promueve el esfuerzo propio y disminuye al erario público los costos a través de servicios que son atendidos con los recursos de los asociados.
El basamento doctrinario que sostiene al Mutualismo y la contribución que realiza a la sociedad, no merece que quede instalado el falso concepto de que solamente se ocupan de llevar a cabo malas prácticas en todo su accionar.
Es sabido que en general, en las actividades que realiza el hombre, siempre hay excepciones, muchas de las cuales en lugar de hacer honor a su condición humana, ponen de manifiesto los bajos intereses que los inducen a llevar a cabo acciones que por ambición u otra motivación, no tienen límites éticos ni morales, por lo que no vacilan hasta en atentar contra la vida de sus semejantes.
Entonces, no debemos permitir que al mutualismo se lo contamine con malas prácticas, ni que personas inescrupulosas lo utilicen para sus detestables objetivos.
También es cierto que el Estado debe imponer medidas correctivas cuando es necesario y el bien común lo exija. Pero no se debe generalizar del modo que lo está haciendo. Esperamos más mesura de los funcionarios y un reconocimiento a la mutualidad.
Los mutualistas se destacan por su don de gente, su generosidad, su hombría de bien, y todas las cualidades que hacen a las personas respetables. Por eso también, es frecuente encontrar a esas mismas personas, colaborando con instituciones de la comunidad como asociaciones civiles, cooperadoras, sociedades de fomento, cooperativas, etc.
El mutualismo, que muchas veces ha sido atacado porque no les conviene a ciertos sectores lucrativos, necesita que sus actores difundan la obra que permanentemente realizan y la solución que significa para muchas personas que han podido tener una vida digna gracias a sus organizaciones.
Del mismo modo, para conservar su integridad no se debe permitir que se distorsione la misión que realmente cumple, dada la importancia que tiene en el desarrollo económico y social de nuestro país.
Tengamos en cuenta que el respeto es la primera condición de coexistir en la sociedad, la desmesura es una derrota a la razón y a la calificación al sector, y esto nos preocupa. ¿Es que no llegará nunca la valoración que la mutualidad merece y necesita?.
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