
Bienvenida la juventud al mutualismo
Dr. Luis Valladares
Las organizaciones creadas por el hombre, al igual que éste, también tienen su ciclo de vida. Pero a diferencia de los humanos, tienen la posibilidad de perdurar por mucho más tiempo y también continuar siendo eficientes, siempre que la dirigencia le imponga el ritmo de actualización en concordancia con los adelantos tecnológicos de los tiempos y se atiendan las necesidades reales que continúan apareciendo en la masa de asociados, como también que tengan la visión de la necesaria renovación oportuna de sus cuadros directivos, para evitar su debilitamiento.
Se dice que en Japón, los directorios de las empresas lucrativas están integrados por personas de tres generaciones. Los mayores desempeñan el papel de observadores y consejeros. Los de edad intermedia, son los que conducen efectivamente a la empresa y tienen la responsabilidad total por el desarrollo de los negocios. Mientras que los más jóvenes, participan de las reuniones, son testigos de la construcción de las políticas y de las decisiones que se toman, pero su función específica es la de capacitarse para asumir mayores responsabilidades en el futuro, por lo que durante un tiempo permanecen en carácter de espectadores.
Esta forma de conducir, sin duda es muy eficaz. Pues, no pone en riesgo a ninguna organización cuando van retirándose las personas idóneas que han asumido la responsabilidad de administrarlas, ya que siempre habrá quienes los vayan reemplazando. Lo mismo ocurre, y en este caso suele ser dramático, cuando por un hecho inesperado, que por supuesto también forma parte de la vida, desaparece alguno de los principales directivos. Suele ser imposible reemplazarlo sin que se produzca alguna fisura en la organización.
De ahí entonces, la gran importancia que tiene para las organizaciones, en nuestro caso las Mutuales, que los jóvenes se vayan incorporando a los cuadros directivos.
En los últimos tiempos, se han realizado encuentros de jóvenes mutualistas, y también aunque en forma muy escasa, han comenzado a participar de algunos actos.
Entendemos que la oportunidad que necesitan las Mutuales y los jóvenes, no es prioritariamente la de lanzarlos a “probar” con el ejercicio de los cargos para asumir experiencias en Mutuales formadas por los jóvenes, pues ello conlleva un riesgo que no es necesario que afronten, y menos aún, que ese riesgo los lleve, contra su voluntad por supuesto, a verse obligados a afrontar además de malos momentos, las consecuentes frustraciones.
Seguramente la mejor manera de formarlos no es la de exponerlos “sin red” como habitualmente se dice, sino que vayan asimilando los conceptos, los conocimientos y la experiencia al lado de quienes ya han demostrado poseer aptitudes e idoneidad suficientes.
Nada mejor entonces, que se preparen para ser los continuadores de quienes conocen la forma de llevar a cabo exitosamente la gestión en las Mutuales.
Además, por las particularidades de cada Mutual, referidas a la misión que se le ha fijado, a las características de los asociados que posee, y a los servicios que brinda, estarán en inmejorables condiciones para continuar con los principales lineamientos que se hayan establecido, a la vez que por su juventud, sin apartarse de las políticas adoptadas, podrán incorporar sus aportes para revitalizar a la entidad de manera constante. Esto último es de vital importancia, pues de lo contrario, se corre el riesgo de que el mismo natural desgaste que sufren los directivos por el transcurrir de los años, se traslade a la Mutual.
A todo esto, previamente hay un importante aspecto a resolver: cómo atraer a los jóvenes para que se acerquen a la entidad. Y esto está relacionado con las preferencias de la juventud. Por ejemplo, es muy claro que difícilmente en los primeros tiempos sientan atracción por participar de las asambleas. Pero sin embargo, debemos aprovechar la ausencia de lugares sanos para que los jóvenes puedan desarrollar sus inquietudes. Sabemos que prácticamente han desaparecido los clubes de barrio, entonces, sin pretender transformar a la Mutual en un club, es oportuno incluir actividades culturales, sociales, recreativas, formativas, etc., que los jóvenes puedan desarrollar en la Mutual, a la vez que puedan disponer de un lugar donde exponer sus inquietudes de cualquier carácter, cuando no tienen otro lugar para hacerlo.
En una primera etapa, ese puede ser el motivo que los estimule a acercarse a nuestras entidades. Luego con el transcurso del tiempo, seguramente se irán compenetrando con la labor social que se cumple y también tendrán la oportunidad de conocer la cantidad de gente que en nuestro país se dedica a trabajar por el bienestar del prójimo, lo cual, sin duda complace y satisface a las personas de bien.
Esto que puede parecer una verdad de Perogrullo, debemos compararlo con la cantidad de información que reciben nuestros jóvenes, que difunden los medios de comunicación masiva, sobre las malas acciones de los hombres, y que también son los responsables de desvirtuar los objetivos de las más caras instituciones ciudadanas.
Por todo ello, es imprescindible continuar convocando a la juventud, y adoptar medidas conducentes al fortalecimiento de nuestras Mutuales, incorporando a los jóvenes más aptos en los cuerpos colegiados que las conducen.
De este modo, estamos seguros de que las Mutuales conducidas por la actual generación, perdurará para cumplir con su noble destino. |