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JUE 31 de JUL de 2014
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Junio 2009
 
 

Debemos restablecer el valor de la previsión

Por el Dr. Luis Valladares

Han sido diversas las causas que han hecho perder a nuestra sociedad el sentido de la previsión.
Quienes no están protegidos por el sistema mutual, están expuestos a un sinnúmero de contingencias, que si bien son propias de la vida, pueden perfectamente ser amparadas por la previsión.
Entre las causas más notables que han provocado casi por completo la desaparición de la previsión, podemos mencionar los períodos de alta inflación. Inflación que nunca ha sido erradicada totalmente.
Este fenómeno ha destruido en forma paulatina el concepto del ahorro. Pues a quién se le puede ocurrir ahorrar, cuando en un muy corto lapso, hay una considerable pérdida del valor adquisitivo provocado por el constante aumento de los precios.
Esto último promueve el hábito del consumo continuo. Porque es la única manera de poder tener algo. Por supuesto que estamos mencionando artículos de valores menores, habida cuenta de los escasos recursos que tiene la población en general.
Simultáneamente con la inflación, han crecido desmesuradamente las tasas de interés que cobran los bancos y disminuido a valores insignificantes las que pagan por el ahorro. Lo que provoca también un desaliento al ahorro y la imposibilidad de hacerlo por ejemplo a través de la compra de una vivienda.
A eso se agrega que el déficit habitacional es de tal magnitud, que en nuestro país tenemos aumentos por pérdida de valor de nuestra moneda, y a la vez, se producen aumentos en dólares, como ocurre en el caso de la vivienda.
Sería ocioso intentar instalar la cultura del ahorro entre los niños y jóvenes para que ahorren, como ocurría en otros tiempos en las escuelas a través del boletín de estampillas de la que era la Caja Nacional de Ahorro Postal. Ahorros que luego se registraban también con estampillas de mayor valor en la famosa libreta de ahorro. Pero todo eso se despreció para favorecer los bolsillos de los capitales privados en aras de la búsqueda de una mayor eficiencia del Estado, que por supuesto nunca la tuvo, pero tampoco después de las tan promocionadas privatizaciones que formaron parte del slogan político de una revolución… a esta altura innombrable.
También las nuevas tecnologías han hecho su aporte negativo en el tema que nos ocupa a través del sentido de la inmediatez. Ya que casi todo lo podemos tener ya mismo. Lo que ha hecho que no tengamos paciencia para esperar, y con ello, se destruyó la idea de que hoy debemos hacer algo para tenerlo mañana. Esto de ningún modo significa ignorar todas las ventajas que nos ha traído la nueva tecnología, sino que también nos ha dado entre otras lamentables desventajas, la pérdida del sentido de la previsión que es tan necesaria para el ser humano en su condición de sujeto vulnerable.
Desde esperar una semana para ver cómo salieron las fotos y cambiarlas por innumerables cantidad de fotos tomadas a la nada y para nada, porque no alcanza el tiempo para apreciarlas, y casi tampoco para verlas… hasta cambiar una llamada telefónica de larga distancia para la que había que esperar varias horas hasta que la telefonista nos comunicara, por un mensajito con el celular o un llamado a cualquier distancia sin ningún problema y de inmediato, las transformaciones han sido numerosas.
En fin, es imposible enumerar todos los progresos que destruyeron a la paciencia, a la previsión y hasta al gozo de esperar con ansiedad para ver los resultados, que también tiene su parte buena porque nos enseñó a valorar mucho más a cada una de las cosas con que contábamos y/o podíamos lograr. Y con ello, también tuvimos la posibilidad de asimilar más conocimientos, porque a las demoras en obtener los resultados, le correspondían mayor tiempo de dedicación de nuestra parte.
No crea amigo mutualista, que estoy renegando de la tecnología por nostalgias fuera de moda y obsoletas. De ninguna manera, simplemente trato de entender lo que nos pasa en la intención de aportar algún elemento que pueda sustituir la pérdida de la previsión. ¡Cómo voy a estar en contra de la nueva tecnología, si en este momento, gracias a ella, escribo esta nota a una velocidad increíble en mi computadora! Y usted puede estar leyéndola mucho antes, también por las nuevas tecnologías que han reducido notablemente los tiempos de diagramación, impresión y distribución.
Pero todas las ventajas obtenidas, que debemos capitalizar y utilizarlas para lograr mayores beneficios para toda la sociedad, lamentablemente, nos han hecho perder el sentido de la previsión. Y usted sabe muy bien, que esto es sumamente importante para los más jóvenes, porque si la practican a edades tempranas, se aseguran un mejor futuro cuando ya las fuerzas les comiencen a flaquear. Y por el contrario, si viven sólo y permanentemente el presente, es natural y muy lamentable, que tengan que sufrir cuando por la natural ley de la vida, ya no sean suficientes sus fuerzas para vivir dignamente.
Los que tenemos experiencia y conocemos lo efímero de muchas cosas, tenemos la obligación de fomentar el sentido de que una parte de lo que se obtenga por el trabajo de hoy, debe ser destinado a atender las necesidades del futuro. El que también, sabemos, llega mucho más rápido de lo que los jóvenes y nosotros mismos, hasta no hace mucho tiempo creíamos.
El modo de sustituir la falta de previsión que en general prevalece en la actitud de muchas personas, es a través de la utilización plena del sistema mutual.
Para lo que tendremos que realizar una fuerte campaña de difusión en cada comunidad acerca de las bondades del sistema mutual y la conveniencia de asociarse a las mutuales para prevenir la forma de neutralizar los efectos que causan a las personas los impactos de los acontecimientos imprevistos de la vida, entre los que se encuentran también las crisis generales.

 
 
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