Son tiempos de un llamado a la sensatez
por el Dr. Luis Valladares
La generación permanente de conflictos con diferentes sectores de la sociedad argentina, ubica al gobierno nacional en una posición de beligerancia para poder resolverlos. Esto conduce a la polarización de la sociedad, que precisamente no es lo mejor que nos puede ocurrir.
En este orden cosas, si bien se está buscando una solución en el ámbito del Poder Legislativo, el enfrentamiento con los productores agropecuarios continúa. Y no sólo está ese conflicto, sino que mucho antes de que lo podamos ver resuelto, si es que se logra una solución, se crean nuevos conflictos en otros ámbitos, como si se estuviera cumpliendo con un plan perfectamente delineado, que nos mantienen en vilo a todos los argentinos y que sin duda es destructivo por donde se lo mire.
Volviendo al sector agropecuario, el campo necesita planificación a mediano plazo, ya que desde el momento que se toma una decisión hasta que se obtienen los resultados, en el mejor de los casos pasan meses, como es el caso de la agricultura. En la ganadería, es sabido que deben esperarse más de dos años.
No se puede manejar esta, ni ninguna actividad económica, con la incertidumbre que existe por la ausencia de políticas claras y por la inseguridad en las normas que son modificadas en forma extemporánea por el gobierno.
Por esta razón, los pequeños y medianos productores reunidos en cooperativas están afrontando una de las peores situaciones del último siglo.
A eso hay que agregarle que en la mayoría de los pueblos de nuestro país, las cooperativas son las únicas empresas organizadas, y las que tienen un rol muy importante para toda la comunidad. Al debilitarse el funcionamiento de estas organizaciones, toda la comunidad urbana también se resiente porque tiene una total dependencia del campo.
No atender los temas que se plantean con los productores agropecuarios que tienen la mayor importancia en la producción de nuestro país -y nos preocupan fundamentalmente los que están reunidos en cooperativas- traerá importantes consecuencias económicas y sociales para el resto de la población. Por supuesto que hay que combatir las malas prácticas, si las hay, pero ello no obsta para incluir a todos en la misma condición.
El recurso fiscal de las retenciones podría multiplicarse si a una parte de las mismas se le diera lo opción de poder ser capitalizadas por los mismos productores. Es decir, si se establece que el Estado se queda con el 35 % del valor de las exportaciones en concepto de retenciones, muy bien se puede establecer que de ese porcentaje, por ejemplo el 20 %, o sea 7 puntos porcentuales, el productor tuviera la opción de invertirlo en acciones de empresas agroindustriales, en tal caso queda esa porción en su poder.
De este modo se incrementaría la producción y exportación de productos con valor agregado, se crearían más puestos de trabajo, y el Estado aumentaría sus ingresos en concepto de Impuesto a las Ganancias por las mayores utilidades generadas como resultado de la mayor producción y comercialización obtenidas por las mayores inversiones.
Por otra parte, con la preocupación por los que ganan mucho, se ataca también a los que ganan poco, y hasta a los que pierden. Como si de ese modo, se evidenciara que alguien se está ocupando de dignificar a los más pobres y desprotegidos, entre los que también están los jubilados a los que no se les da el ingreso suficiente para tener una vida digna, mientras sus fondos se destinan a fines ajenos a su legítimo destino. También, y esto es contrario a cualquiera que se precie de defender los derechos humanos, vemos diariamente cada vez a más personas durmiendo en las calles, sin distinción de edades ni sexo, y hasta con niñas y niños durmiendo tirados a la intemperie
Es imprescindible un llamado a la cordura, a la humildad, al restablecimiento de un diálogo franco, a la búsqueda de consensos, para no seguir fragmentando a una sociedad que supo ser ejemplo en América Latina y que paulatinamente ha ido degradando sus atributos por las que ocupaba los primeros puestos en bienestar, educación, cultura, paz social, dignidad, etc.
Necesitamos que se restablezca el sistema democrático en todas sus instancias. No es posible que se maneje un país por los estados de ánimo ocasionales de los gobernantes. Las instituciones de la república deben funcionar en plenitud y con la independencia de poder que les impone la Constitución Nacional.
Solicitamos a nuestros gobernantes que se llamen a una reflexión patriótica.
Es su compromiso con la nación y con las futuras generaciones.
Para que podamos cumplir los derechos de los ancianos, de los niños, los derechos humanos en general.
Para que disminuya el analfabetismo; la desocupación; la mendicidad, el tráfico de drogas; la inseguridad; el déficit de atención de la salud pública, y la calidad de la educación, etc. Es decir para poder proporcionar un destino de grandeza y bienestar para todos. |