SAB 4 de JUL de 2009    
   
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Mayo 2009 - Opinión
 

Las dificultades para la cooperación

Por el Dr. Luis Valladares

El individualismo que nos caracteriza a los argentinos constituye un serio impedimento para que se generalice en nuestra población la actitud de cooperar. Esto se agrava con la fuerte influencia que las prácticas comerciales, y también de competencia no sólo en el comercio sino en los deportes y en otras actividades, que han ejercido sobre nuestra conducta esta forma de ser. Ya que, en general, siempre que damos algo es a cambio de un servicio o un bien que recibiremos, o realizamos nuestra actuación en competencia con otros, por lo que prevalece el interés personal, acentuando nuestra actitud individual. Y la cooperación, si bien tiene un fuerte contenido de reciprocidad en los beneficios esperados, con lo cual, quienes la ejercemos, generalmente somos también beneficiarios de los logros alcanzados, debemos tener en cuenta que no siempre se realiza con la finalidad de que a través del esfuerzo del grupo, también nosotros nos veremos favorecidos en forma individual. De allí el componente de solidaridad que también está implícito en la cooperación.
Si deseamos lograr ese cambio en nuestra sociedad que es tan necesario para alcanzar objetivos de bienestar para todos, no cabe duda que deberemos realizar muchos esfuerzos en forma constante, durante un lapso prolongado, en muchas direcciones y diferentes ámbitos. La tarea requiere una firme decisión, mucha voluntad, constancia, y predicar con el ejemplo, para obtener los resultados deseados.
Por supuesto que es posible llevarla a cabo. Pero requiere que modifiquemos otra de nuestras características que es la de no ser perseverantes. En general pretendemos obtener los resultados en forma inmediata. A lo que debemos agregar que por esa falta de constancia, son muchos los casos de proyectos que no se finalizan por haberse agotado en el camino la fuerza para concretarlo.
En casi todos los ámbitos de actividad es evidente lo antedicho a través de la cantidad de proyectos que quedan inconclusos por abandono de los mismos y la velocidad con que muchas veces se cambian los objetivos de algunas organizaciones y también los de carácter personal.
No obstante y pese a semejantes obstáculos, es posible llevar a cabo una campaña de concientización desde cada una de nuestras cooperativas. Más aún, es absolutamente necesario que lo hagamos.
Entendemos que la primera etapa la debemos hacer en nuestra propia cooperativa, por si hay casos de personas a las que se les ha debilitado este aspecto, por lo que es necesario fortalecerlo, para después proyectarlo a la comunidad en forma mucho más efectiva. Por supuesto que en cada caso se puede proceder de acuerdo a las necesidades y posibilidades. Pero siempre teniendo como objetivo inamovible la transformación de nuestra sociedad, para transformar a los miembros que son individualistas en personas cooperadoras y solidarias.
Tal vez sea necesario citar un caso muy particular pero que también es  muy generalizado: el Consejo de Administración por ser el órgano que conduce y administra a una cooperativa, debe ser el primero en el que todos sus miembros tienen que ser cooperadores.
Y ser cooperador, en este caso, implica asistir a todas las reuniones, participar de las decisiones, hacer propuestas para mejorar la gestión y para brindar mayores beneficios a los socios, etc., debatir aún en el disenso, es decir, ejercer la cooperación en la democracia que distingue a nuestras cooperativas del resto de las organizaciones. Porque en este aspecto, podemos afirmar sin temor a equivocarnos, que en una cooperativa están dadas todas las condiciones para el buen ejercicio de la democracia, ya que todos los socios tienen los mismos derechos y obligaciones y están en igualdad de condiciones para la toma de decisiones al tener un voto, independientemente del capital aportado y del rol que desempeñe en la entidad.
Por todo eso, tenemos que aprovechar esas circunstancias que nos coloca en un lugar de privilegio para llevar a cabo el cambio que tanto necesita nuestra sociedad.
Generalmente los cambios que perduran son los que se promueven desde la base de la sociedad. Pero para que eso sea posible, es imprescindible que se actúe en forma organizada y si los promotores son organizaciones cooperativas, que por su condición están insertas en la sociedad, la obtención de buenos resultados está asegurada.
Para ello es necesario tener una visión amplia que comprenda con generosidad a toda la sociedad y ejercer los Principios: “Educación, Entrenamiento e Información”; “Cooperación entre cooperativas” y “Compromiso con la comunidad”.
Las herramientas están disponibles, sólo falta la decisión de llevarlo a cabo, pero esto que puede parecer una utopía, merece ser evaluado con seriedad y confrontarlo con la situación social que estamos viviendo, porque frente a tanta necesidad, huelga decir que vale la pena realizar todo esfuerzo que se haga en ese sentido.
Siempre es oportuno para comenzar una tarea de semejante importancia y trascendencia, cuando hay tantas personas que necesitan tener una vida digna.

 
 
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