LUN 1 de DIC de 2008    
   
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Octubre 2008 - Opinión
 

El cooperativismo con solución para el nuevo desafío

por el Dr. Luis Valladares

Como ha ocurrido tantas veces ante situaciones de grave riesgo, el cooperativismo ha demostrado que puede afrontar la adversidad y tiene la fortaleza de mantenerse en actividad.
Sabido es que la crisis financiera internacional ha tenido un efecto dominó por la estrecha vinculación entre los bancos y financieras de cada país y con entidades de otros países, habida cuenta de la globalización vigente. Lo que ha hecho que unas se respalden en las otras. Pero cuando ese equilibro se rompe, es natural que se afecte a todo el conjunto. Que es precisamente lo que está pasando en las finanzas internacionales.
Las cooperativas son las organizaciones que siempre han podido afrontar y superar toda clase de riesgos y situaciones adversas. Eso se debe a la cooperación entre sus miembros y a los principios y valores que sostienen a nuestras cooperativas.
Ahora, ante el tremendo problema ocasionado por la crisis financiera que ha afectado “en cadena” a bancos y demás entidades financieras de todo el mundo, también el cooperativismo tiene una respuesta en nuestro país: las Cajas de Crédito Cooperativa -CCC-.
Si bien es cierto que por el reciente dictado de normas regulatorias por parte del Banco Central, todavía no hay ninguna CCC constituida, es sabido que por sus características y las exigencias a que son sometidas, cuentan con la necesaria independencia económica y financiera que las hace exentas de ser afectadas por causas ajenas a cada una de ellas.
La rigurosidad en el cumplimiento de lo que les impone la reglamentación referida que está precisamente diseñada para asegurar a los inversores y terceros la seriedad suficiente para que sean sólidas, seguras y confiables, es desde el punto de vista del control estatal y de los órganos internos y externos que deben actuar, una verdadera garantía de seriedad.
No menos importante, es el hecho de que las pequeñas y medianas poblaciones sabrán muy bien quiénes son las personas que las administran, porque forman parte de la misma comunidad. Como también que el dinero de los ahorristas queda en la localidad y se utiliza para su propio desarrollo.
La prohibición expresa de la legislación dictada, referida a que no pueden realizar operaciones crediticias con otras entidades de la misma naturaleza, les asegura que ante una dificultad que pueda presentarse en el mercado, cada una de ellas pueda permanecer ajena a los malos efectos que ello le podría eventualmente provocar.
La creación de una CCC en cada comunidad, será la herramienta necesaria y suficiente tanto para depositar los ahorros de quienes puedan hacerlo, como para asistir financieramente a los proyectos de inversión y de desarrollo locales.
Entre las cuestiones más importantes que distinguen a las CCC, es que los beneficios son para la comunidad y los resultados quedan en la localidad.
En la actualidad hay muchos interesados en constituir CCC, pero dada la situación que es de público conocimiento, se hace necesaria la recomendación de que se aceleren los estudios de factibilidad para tenerlas en funcionamiento antes de que el proceso de crisis que padece el sector financiero internacional, afecte a las entidades de nuestro país.
El cambio de reglas de juego tan abrupto que se está produciendo en el mundo, puede dar como resultado la ausencia inmediata de capitales financieros locales, por lo que semejante restricción, lamentablemente puede afectar el desarrollo local de manera directa e inmediata.
Si a eso le agregamos la intención del gobierno nacional de estatizar los capitales financieros que manejan las AFJP, realmente el panorama es más que delicado. Lo que ya se ha puesto en evidencia en la cotización de las acciones en el mercado local con la caída de los precios provocada tan solo con el anuncio de esa intención. Si se lleva a la práctica, desaparecerán importantes fideicomisos destinados a financiar gran parte del consumo, como es el caso de los artículos del hogar y de otros rubros como la construcción que tiene un efecto multiplicador.
Este es el momento en que tenemos que ocuparnos de analizar la factibilidad de crear en nuestra localidad una CCC, que de resultar viable por las condiciones particulares del lugar, habrá que implementar lo más urgente posible para tener la respuesta preparada antes de que tengamos que afrontar los efectos de la crisis internacional.
La velocidad con que ocurren los acontecimientos, en mérito a la disposición de tantos medios de comunicación inmediatos, nos acotan seriamente el tiempo disponible para adoptar alguna decisión y poder contrarrestar los efectos nocivos de tan peligrosa crisis.
Es necesario destacar que el mayor daño que está causando la crisis financiera es la pérdida de confianza. Como también que será muy lenta la recuperación de la misma si no se extreman medidas acertadas y efectivas que permitan evitar su agotamiento.
La confianza es precisamente una de las mayores fortalezas con que cuenta la CCC. Por lo dicho antes, en el sentido de que tienen la ventaja de que sus directivos serán personas conocidas por pertenecer a la misma comunidad, y además porque por la naturaleza cooperativa, todos los socios tienen el derecho a participar de las asambleas para tomar decisiones, y también de recurrir al síndico cuando lo estime necesario. Por lo que el control de la CCC sin duda está en las manos de los propios socios, además del control que tienen que ejercer el auditor externo y el auditor interno.
En estas circunstancias, lo más aconsejable es que nos pongamos a trabajar en el estudio de crear nuestra propia fuente de financiación, de modo de poder atender las necesidades de ahorristas y de las fuentes de producción y consumo de nuestra comunidad.

 
 
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