
Es posible evitar los daños por las sequías
Dr. Luis Valladares
Siempre tuvimos como principal fuente de recursos la producción agropecuaria. Sin embargo en el siglo XXI continuamos afrontando tremendas pérdidas por las sequías al no hacer las obras necesarias para administrar los millones de metros cúbicos de agua dulce que diariamente y durante las grandes lluvias tiramos al mar por nuestros ríos.
Es posible solucionar el problema de las sequías y también el de las inundaciones. Se trata de construir aproximadamente 5.500 represas de llanura de bajo costo para administrar el agua y así transformar en tierras productivas 70 millones de hectáreas de tierras áridas, es decir, una superficie superior a la Provincia de Buenos Aires, evitando así las pérdidas que por sequías e inundaciones se reiteran periódicamente.
Con las privilegiadas condiciones naturales y la disponibilidad de mano de obra que tenemos en la Argentina, es posible lograr un mejor y mayor aprovechamiento del suelo, lo que sin duda constituye una prioridad que no admite argumentos en contrario.
Aprovechando parte del agua que se derrocha tirándola al mar, se incrementaría la producción agropecuaria, se generaría una enorme cantidad de nuevos puestos de trabajo, a través de las obras de infraestructura que deben realizarse, y terminaríamos con este irracional despropósito, como ocurre en la actualidad, que sufrimos sequías al mismo tiempo que se derrocha el agua.
Las obras hídricas provocarán la construcción de nuevos caminos, nuevas ciudades, más desarrollo agropecuario e industrial, innumerables obras de infraestructura, creación de nuevas fuentes de trabajo, aumento del valor de las tierras, aumento del nivel de vida de la población, etc.
La envergadura de las obras a realizar demandará la concurrencia de una gran cantidad de profesionales de diferentes disciplinas durante un tiempo considerable. Ahora bien, no es imprescindible llevar a cabo todo el proyecto en forma simultánea, sino que puede construirse en etapas, por zonas. Los estudios de factibilidad pueden realizarse a través de las universidades nacionales y provinciales estatales con el aporte de los alumnos que estén finalizando su carrera, poniéndolo como tema de las tesis y como parte de devolución por lo que han recibido del Estado a través de la enseñanza gratuita. De este modo, el esfuerzo mayor inicial, lo harían los ya casi profesionales al finalizar sus carreras y además se evitarían los altos costos que suelen cobrar las empresas consultoras para desarrollar proyectos y los “desvíos indeseables” de fondos.
Seguidamente, a través de un equipo de profesionales de las diferentes ramas, contratados al efecto, será posible su evaluación y finalización del proyecto integral, para luego ser ejecutado. También es posible convocar la concurrencia de los Consejos y Colegios de profesionales de todas las disciplinas necesarias.
Seguramente la construcción de estas obras demandará mucho menos dinero que el ya perdido por los daños causados, y menos aún, de lo que se perderá si los productores continúan mirando al cielo rogando para que llueva o para que pare de llover, sin que ningún argentino haga nada por mejorar esta situación.
El Estado recuperará la inversión a través de las utilidades generadas por miles de empresas que se pondrían en marcha.
Las obras de esta naturaleza acelerarían notablemente el crecimiento económico de nuestro país, que además de resolver un tremendo problema, tiene la capacidad de colocar a la Argentina en un lugar de privilegio entre los países productores de alimentos más importantes del mundo.
En esta época de crisis mundial, adquiere mayor relevancia este tipo de inversiones, ya que tiene un efecto multiplicador en la economía nacional, y desde el primer momento de su iniciación, se obtendrán importantes beneficios económicos y sociales.
A grandes rasgos, se trata de retener la mayor cantidad posible de agua dulce que actualmente se escurre al mar durante las grandes lluvias.
Nuestra pampa húmeda es una de las llanuras más fértiles del mundo, con lluvias adecuadas para la explotación agropecuaria y ocupa solamente el 10 % de nuestro territorio. El resto del país presenta distintos relieves y climas, del que gran parte de su superficie puede incorporarse como tierras productivas.
Las dimensiones del proyecto que tratamos, hacen necesarias la decisión, voluntad y concurrencia de las autoridades nacionales para realizar un trabajo conjunto con las autoridades provinciales.
Es oportuno señalar, que al lograr una administración eficiente de las aguas, se evitarían enormes daños causados por las inundaciones y también por las sequías. Ya que la distribución del agua se haría en forma racional, teniendo en cuenta las zonas inundables para que no se repitan sus efectos y las zonas proclives a la sequía porque contarían con canales de riego.
Hoy con el avance de las comunicaciones, vistas aéreas satelitales y abundante tecnología de todo tipo, con un parque de maquinarias del que sólo se utiliza un 4% y con el ansia de poder tener un futuro de grandeza nuevamente, todo se hace absolutamente posible.
Tenemos que adelantarnos así al año 2020, es decir, a los 50 años de escasez de lluvias por cambio de ciclo. Nuestros gobernantes tienen la oportunidad de pasar a la posteridad como verdaderos patriotas realizando este proyecto que es una gesta heroica, porque de esta forma volveremos a tener una Nación que regale esperanza y bienestar para todos.
Como las obras son de gran envergadura, requieren decisiones con la grandeza que son capaces de tomarlas los estadistas.
Señora Presidenta de la Nación, Señores Legisladores Nacionales y Provinciales, Señores Gobernadores, Señores Intendentes Municipales: de ustedes depende acelerar nuestro desarrollo y también un gran destino para nuestro país.
* Editorial basado en el trabajo publicado en nuestro portal: www.sitiosocial.com, trabajos profesionales, realizado por el Ing. Aníbal T. Colombo.
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